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domingo, 1 de agosto de 2010

Año Nuevo, Vida Nueva ....-------------------------- (con "tinte escatológico")

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA
BAÑO NUEVO, AVENTURA NUEVA


Cuando el 31 dieron las doce y chocamos las copas en el brindis, yo no podía imaginar lo que traería este nuevo año que recién estaba comenzando.
Sin que yo fuera conciente de ello, se avecinaban grandes cambios en mi vida ......
Para no generar falsas expectativas, desde ya les digo que en este texto no se van a encontrar con una metamorfosis onda Kafka, y les aclaro que no me hice ni Hare Krishna ni me convertí en transexual, ni tampoco me hice claritos o la depilación láser.
Retomando el tema del inicio del año: Enero llegó y se fue sin sorpresas y Febrero arrancó con mucho trabajo por la coordinación del viaje de un grupo de universitarios.
Lo inesperado llegó a mitad de mes, y muy tristes sucesos sacudieron a nuestra familia
A consecuencia de los mismos, luego de meditarlo bastante, llegué a la decisión de cambiar de trabajo. No esperen que les diga que ahora me dedico a la Cartomancia, sigo siendo agente de viajes (en realidad la decisión fue trabajar en una nueva agencia).
El mero hecho de cambiar de empresa implica un cambio de lugar geográfico, de directivas de trabajo, de compañeros, de horario, y también cambio de baño.
Con seguridad quien más comprenda la relevancia del ultimo punto sea mi amigo y cofrade de la Secreta Secta Escatológica, a quien no preciso nombrar ya que Jorge sabe bien que es a él a quien me refiero.
Los afortunados que pueden pasar 2 o 3 días sin ir al baño no comprenderán jamás las siguientes líneas y si no van a solidarizarse, ya pueden desistir de continuar leyendo.
Si bien el defecar es una función fisiológica, todo lo asociado a ello usualmente se maneja con la máxima discreción, o de lo contrario uno se ve expuesto a pasar la más grande vergüenza jamás imaginada al tocar el tema.
No apoyo el extremismo y por eso no coincido con que todo el tema debe ser tabú, así como tampoco creo que debamos restaurar el uso de las letrinas comunales romanas y nos reunamos en grupos a evacuar mientras todos juntos cantamos Cumbaia
Lo que sí creo es que es fundamental la ubicación de los baños, tanto en el hogar como en la oficina. El mismo debe ser lo suficientemente alejado de las áreas de mayor tránsito o aglomeración de personas como para quien lo utilice cuente con la intimidad necesaria.
En mi anterior trabajo “ese lugar tan sagrado” estaba ubicado fuera del área de atención al publico, accediendo desde un pasillo, separado del resto de las personas por 2 puertas.
Menuda sorpresa me llevé en mi nuevo trabajo, cuando llego el inevitable momento ..
Inicialmente había hecho caso omiso de un par de advertencias (dicho más claro, fueron un par de retorcijones), pero finalmente llegó un momento en el cual no pude seguir ignorando el llamado de la naturaleza.
En un pasillo, muy cerca de la sala donde estaba el escritorio que me habían asignado, yo había visto la puerta de un baño con el clásico cartel de acrílico con la silueta femenina.
La ubicación del baño de hombres para mí era una incógnita, la cual no tuve más remedio que despejar mediante desesperadas preguntas a un compañero.
Salí como alma que lleva el diablo hacia la sala que daba hacia 18 de Julio y entré a la misma buscando la bendita puerta.
Al entrar en la sala me percaté de que en la misma había no menos de 7 u 8 escritorios con sus correspondientes funcionarios, más algunos clientes en cada uno de ellos.
A esa altura mi urgencia era tal que ya no podía darme el lujo de aguantar mis necesidades fisiológicas por pudor o vergüenza.
La puerta que yo buscaba se encontraba solo a 1,5 metros de 2 escritorios ubicados en “L”, pero en ese momento realmente no me preocupé sobre la proximidad de los mismos.
Por suerte el baño estaba libre, sino la anécdota hubiese sido otra!
Una vez que entré y giré para cerrar, me percaté de que la puerta no tenía un pasador y solo contaba con el botón del pomo de la puerta como instrumento para asegurar la misma.
Con esa preocupación en mente, pasé a sentarme en el inodoro para ocuparme de mis necesidades más inmediatas. A los pocos segundos mi preocupación aumentó debido al hecho de que escuchaba perfectamente todas las conversaciones que venían del otro lado.
Mientras realizaba mi labor no podía dejar de pensar que en cualquier momento un compañero podría manipular el pomo de la puerta, y yo no tenía idea de si el mecanismo de cierre funcionaba.
Realmente no me hacía ninguna gracia pensar en la posibilidad de que alguien abriera la puerta del baño, dejándome expuesto frente a los nuevos compañeros y clientes en un momento tan vulnerable como ese. Tampoco me hacía ninguna gracia el pensar que si yo escuchaba perfectamente todo, probablemente del otro lado también se escuchara ....
Afortunadamente para mi nadie se aproximó a la puerta mientras yo estuve en el baño, y al salir no me encontré con miradas sonrientes o cómplices.
Si bien mi primer experiencia en el nuevo baño solo me generó algunas preocupaciones, mi segunda experiencia me generó muchas más preocupaciones y bastante vergüenza.
Debido a la ubicación del baño y a que no tenía confianza alguna con los nuevos compañeros, en mi segundo día de trabajo traté de concentrarme en que no precisaba utilizar los servicios higiénicos. Craso error! La mente no manda sobre los intestinos ..
Salí hacia el baño cuando ya no aguantaba más, y al llegar a la sala que da a 18 de Julio en casi todos los escritorios había clientes ...
Entré al baño y al mirar a mi contrincante, oh sorpresa!, asomando desde las profundidades se podía apreciar un misil Exocet de color marrón, souvenir dejado por el anterior usuario.
Mi urgencia era importante, y por eso intenté hacerlo desaparecer apretando el botón de descarga de la cisterna y pronunciando la palabra mágica “Abracadabra”. No funcionó.
No había como hacerlo desaparecer. El muy porfiado estaba empeñado en quedarse allí.
Razoné que si no se iba el primero de la fila los que llegaran luego tampoco podrían hacerlo, y por eso decidí abandonar rápidamente la escena del crimen (no fuera cosa que los demás pensaran que yo había sido el culpable).
Al salir del baño me di cuenta de que todos los funcionarios se encontraban con clientes y no tenía a quien demostrarle mi inocencia. Como si fuera el protagonista de un thriller policial yo me hallaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado!
Si me iba del lugar sin explicaciones luego asumirían que la jabalina extraviada era mía!!
No podía darme el lujo de caer en semejante papelón a los 2 días de haber empezado a trabajar (ya comenzaba a imaginarme una cantidad de apodos por los que podrían comenzar a llamarme en un futuro cercano).
Mi preocupación era tal que mi necesidad de utilizar el baño pasó a un plano secundario.
Un par de clientes comenzaron a pararse y sin perder tiempo me abalancé hacia la compañera que sorpresivamente había quedado libre (yo precisaba un testigo, precisaba irme de allí con una coartada!)
Con mucha vergüenza le expliqué que yo había llegado con la intención de usar el baño pero me encontré con que ya estaba obstruido, y que se lo comentaba a ella porque yo al ser nuevo no sabía si la empresa contaba con algún servicio de sanitaria o algo así ...
La mirada de ella fue muy comprensiva (supongo que me había visto entrar y que se dio cuenta que en los segundos que estuve dentro no tenía tiempo ni para bajarme los lienzos)
Hizo un cartelito improvisado de “Fuera de Servicio” y lo pegó con cinta adhesiva a la puerta del baño (sin preocuparse demasiado de si los clientes miraban o no)
Finalmente, para satisfacer mi postergada necesidad, terminé utilizando un pequeño baño social destinado en forma exclusiva para el público (el cual se encuentra muy cerca de la recepción). No preciso explicar que en este nuevo baño pasaron por mi cabeza todas las mismas dudas y preocupaciones que había tenido el día anterior al estrenar el otro baño.
Al día siguiente, cuando nuevamente tuve que hacer uso del servicio sanitario, me dirigí como debía hacia la sala que da a 18 de Julio.
Si bien me sentía eximido de toda culpa o cargo frente a mis compañeros por el tronco abandonado en el inodoro el día anterior, algo sucedió que me dejó con dudas ....
Al llegar frente a la puerta del baño habían cambiado el cartel de acrílico y ahora allí se apreciaba la silueta femenina.
Mis compañeras me dirigieron una sonrisa y me dijeron: - Ahora el baño de hombres es el de allá lejos, el del fondo! Tenés que volver hacia allá si querés usar el baño ....
Devolví la sonrisa sin dejar de sentirme condenado injustamente
Mientras hacía el recorrido inverso (hacia el fondo de la oficina), no dejaba de preguntarme que nuevos papelones me esperaban en ese baño ...

Walter Vitureira
Primate sin pañales

viernes, 23 de abril de 2010

Conexión de Banda Angosta Móvil

BANDA ANGOSTA MOVIL

Por esas vueltas que tiene la vida en el último mes tuvimos que gestionar la “baja” de la línea Adsl de mi domicilio y solicitar un nuevo servicio a mi cargo (el anterior se facturaba a cuenta de mi anterior empleador)
Con tanta publicidad de Adsl’s y Banda Ancha Móvil pensamos que disponíamos de mil opciones y que el trámite sería sencillo.
Cuando comenzamos a interiorizarnos vimos que las opciones no eran tantas, ni los trámites tan rápidos.
Por ejemplo, Netgate en su sitio web seguía publicitando la promo “Regalamos 10 Netbooks”, lo que me hizo afilar tremendamente (ya me veía con uno bajo el brazo).
Ya al leer la letra chica perdí toda ilusión porque la promo finalizó el 15/11/2009.
También la información de los “nuevos planes” correspondían a programas que vencieron en Octubre 2009! Qué esperan para eliminar esos banners y actualizar la información de su sitio web??
Finalmente decidimos cortar por lo sano, no perder más tiempo y dirigirnos a Anteldata.
La última vez que estuvimos en la oficina comercial de Antel (Punta Carretas) nos tocó el número 84 de la serie “Q”, y en ese momento estaba siendo atendido el número 70, pero de la serie “B” ....
Nos fuimos. Si me quedaba esperando seguramente con el paso de esos millones de años terminaría evolucionando de Primate a Homo Sapiens (quizás hubiera sido un buen cambio para mi persona).
Debido a esa experiencia anterior planeamos ir a eso de las 4 de la mañana para hacer fila afuera (onda como para sacar la credencial cívica a último momento), pero como nos dormimos llegamos al local a eso de las 10 am.
Entramos resignados a pasar Nochebuena y probablemente también Fin de Año allí ...
En contra de todos los pronósticos nos atendieron tras tan solo 15 minutos de espera (para atención en el sector de Ancel habían aproximadamente 1.800.000 esperando!!)
Para nosotros el plan más conveniente era uno mixto que estaba compuesto por una Adsl (línea fija) y por Banda Ancha Móvil, todo con límite de 30Gb.
Había planes más económicos pero con limitaciones inferiores> 20Gb, 5Gb, 1Gb, medio Giga y 10Kb (éste último permitiría apenas digitar un nombre)
La velocidad de bajada de la conexión elegida era de 2048 para la Adsl y 1024 en el módem móvil.
Como no todo podía salir bien (si hay dudas consultar la ley de Murphy), en Antel no tenían módems disponibles de los que se requieren para las conexiones con límite de 30Gb y nos debimos anotar en lista de espera (los módems disponibles era más antiguos y no servían para ese tipo de conexión)
Nos llamaron casi 10 días después para informarnos que habían llegado los equipos.
Claudia fue a firmar el nuevo contrato y a retirar el bendito módem móvil (pequeño y discreto como un pendrive), el cual ya era innegable objeto de nuestra obsesión (a causa del síndrome de desconexión prolongada)
La instalación del módem de Adsl se coordinaría para 5 días después, pero al contar ya con el milagroso módem de banda ancha móvil volveríamos al ciberespacio ipso facto.
Luego de la correspondiente configuración del equipo, Claudia intentó la primer “navegación” desde el Pc usando banda ancha movil.
A pedal, literalmente!! Banda Ancha minga! .... Banda Angosta tendrían que publicitar!
Luego de 40 minutos recién se cargó la página de inicio (www.elpais.com.uy).
La actualización del antivirus de apenas 3Mb demoró un par de horas ...
Evidentemente no podíamos tener la “liga” necesaria como para que las cosas salieran como debían (imposible escaparnos de la ley de Murphy .......... te juro Murphy que si nos cruzamos en la calle te cago a trompadas!!!)
Luego de varias horas de frustrada navegación, Claudia chequeó la velocidad de la conexión (en realidad debería decir la lentitud de la conexión)
El milagroso y moderno dispositivo estaba trasmitiendo a 56Kbps cuando la velocidad “prometida” y promocionada era de 1024Kbps
Sí, tan solo 56Kbps!! La cifra inevitablemente me hizo recordar a nuestras primeras conexiones a Internet allá por el 95 o 96 (creo no errar en los años)
Es innecesario explicar que con esa velocidad actualmente es imposible navegar.
El servicio técnico respondió a nuestro reclamo telefónico que probablemente la baja velocidad se debiera que no estábamos dentro de una zona 3G
No hay antenas para conexión 3G en Pocitos? En una zona con tan alta densidad de población no lo previeron? Mmmmm ... sanata total del servicio técnico!
Evidentemente los dichosos módems móviles no son de buena calidad y no cumplen con lo que se pregona (el tema es ver quien tiene la paciencia y tiempo suficiente para discutir con Antel-Anteldata)
No quiero ni pensar que hubiera sucedido si firmábamos contrato para un plan con menos velocidad.
Nunca vi los módems móviles para conexiones más lentas pero luego de esta experiencia no puedo evitar “divagar” y recordar la publicidad Argentina de Movistar, campaña “Internet para todos .... o para casi todos” con su pintoresco protagonista y su celular de los 90’
Haciendo un paralelismo supongo que Anteldata para el plan de conexión más lenta y económico te podría entregar un telégrafo y una breve guía para aprender a trasmitir en Morse ...
En breve nos instalan la Adsl (conexión fija) y ahí ya veremos si Murphy nos sigue atormentando

Walter Vitureira
Primate “off line”

domingo, 10 de enero de 2010

Verano del 2010 - veraneando en Montevideo ..

Verano del 2010 – Montevideo tu casa (y la mía también)

Quien ya leyó anteriormente mi cuento “El eslabón perdido” puede llegar a preguntarse por qué nuevamente vuelvo sobre el mismo tema, a lo que yo podría llegar a responderle simplemente; porque volvieron mis vacaciones!! (y evidentemente tengo tiempo de sobra)
Este año en mi licencia nuevamente nos dimos el lujo de concurrir a 2 playas distintas en el transcurso de cada dia (siendo innecesario explicar el motivo por el cual no pudimos viajar y disfrutar de ningún destino Caribeño).
En la mañana, como siempre, salimos de nuestro apartamento por Francisco Vidal y a los 20 metros tomamos por Juan Maria Perez hacia la rambla, una vez en la rambla caminamos por ella hasta la escalera frente a la Plaza Gomensoro para allí bajar a “Playa Pocitos”.
Luego en la tardecita, fuera del horario no recomendado para exponerse al sol, salimos de nuestro apartamento por Francisco Vidal y a los 20 metros tomamos por Juan Maria Perez hacia la rambla, una vez en la rambla caminamos por ella hasta la escalera frente a la Plaza Gomensoro para allí bajar a “Merluza Beach”.
Si bien nos sentimos más a gusto en la Playa Pocitos, donde estamos rodeados de vecinos y conocidos, debo reconocer que frecuentemente el color y la temperatura del agua es más agradable en Merluza Beach.
Debido a esa importante variación en el agua, provocada por una prolongada exposición a los rayos del sol y a los cambios en las corrientes marinas, es que dia a dia, a pesar de no sentirnos a gusto entre las tribus, nos hacemos presentes en Merluza Beach.
Lo que siempre permanece incambiable en ambas playas son los vendedores ambulantes que las recorren de punta a punta ofreciendo sus mercaderías.
El primero que llamó mi atención este verano fue el heladero (probablemente porque fue el primero que paso en cuanto nosotros llegamos a la playa).
Para entender su pregonar debí exigirle a mi intelecto un esfuerzo especial. El hombre anunciaba asi; “Heeeraroooo!” (me molesté en escribir la “H” para no tirarlo tan abajo al vendedor, pero realmente sonaba más a “eeerarooo” que a “helado”). Su fuerte grito era luego seguido por una letanía cada vez más suave que decía asi; “san´che basito bonbon heraroo!”
El “eeraro” rápidamente lo pude asociar con el tan deseable helado que el cuerpo pedía a gritos mientras uno se asaba al sol. Ya lo del “san´che” debo reconocer que me costó un poco más, pero finalmente pude descifrar el producto el cual terminé identificando como sandwiche. Una vez descifrado lo del sandwiche, lo del “basito” fue muy sencillo (vasito), al igual que lo del bonbon (bombón). Mi mente para variar se puso a divagar y a preguntarse si no sería bueno que la IMM capacitase a los vendedores ambulantes antes de la temporada con un curso acelerado de dicción (si yo no entendía un pomo, no quiero ni pensar en los pocos turistas yanquis y brasileros que se estaban hospedando en el apart-hotel de la esquina)
El heladero siguió su ruta mientras yo seguía divagando.
Queda más que claro que no gasté un mango con el heladero y no por la dicción sino basado en 2 sencillos motivos. El primero y más importante es que cuando bajamos a Merluza Beach no llevamos un peso encima para así evitar los frecuentes robos (apenas la llave del apto. y los teléfonos). El segundo motivo es que Claudia me había contado que, días antes, le compró a Tiago un helado en Playa Pocitos y mi hijo volvió loco al heladero cambiando de tipo de helado y de sabor durante más de 10 minutos (si éste era el mismo heladero con seguridad se hubiera negado a atendernos).
Unos minutos después sentí, además del ardor del sol sobre mis hombros, el monótono anunciar de otro vendedor; “copos, pocos, cocos” ....
Como no me quedaba nada claro lo que pregonaba giré la cabeza en su dirección para ver que producto traía este vendedor. Provisto de un largo caño plástico hueco, con múltiples orificios a lo largo del mismo para allí “ensartar” su producto el vendedor cargaba con unos “copos de algodón de azucar”. Debido al fuerte sol los copos de color rosado ya se fusionaban con la funda de nylon transparente que los protegía formando todo un “solo pegote” imposible de separar.
Esperé unos segundo más y nuevamente el vendedor anunció su mercadería: “copos, copos, pocos”
La verdad que éste era otro que precisaba un curso de dicción esponsorizado por la IMM y el Ministerio de Turismo.
Al ver los escasos 4 copos de algodón de azúcar que tenía disponibles para vender me dí cuenta de que el vendedor en realidad era muy exacto en su pregonar, y el “canto” que yo no sabía interpretar de una ... no era ni más ni menos que “pocos copos” (apurense a comprar que me quedan pocos copos de algodón de azúcar).
Finalmente estuve a punto de pararme de mi reposera para ir a disculparme con el vendedor, pero pensé que si me acercaba iba a perder demasiado tiempo tratando de explicarle que no quería comprarle copos, sino disculparme por mi apresurada conclusión.
El vendedor siguió su ruta, no conciente de mis desvarios ....
Luego de un par de zungas fluorescentes y bikinis ahogados entre pulposos sexagenarios cachetes apareció otro mercader ambulante.
Ya estaba esperando su pregonar para burlarme, pero el cocacolero que se acercaba a nosotros me asombró con una perfecta pronunciación digna de la Real Academia Española. Tan elegante era su pregonar que realmente estaba más capacitado para vender en Bikini Beach - Punta, que en Merluza Beach - Montevideo.
A los pocos minutos de alejarse el cocacolero pasó otro vendedor anunciando su oferta: “calientitas las bolas de fraile a 3, a 3, a 3 pesitos las bolas de fraile, calientitas!”.
Pobre fraile, pensé yo, que poco valoradas sus bolas!! Con 3 pesos en una panadería no me venden ni medio croissant salado, menos una bola de fraile ...
Esta vez no me preocupó para nada la manera de pregonar, sino el producto en sí mismo ...
Con qué harina podrían preparar estos bizcochos que vendían, teniendo en cuenta que en esa venta de 3 pesos ya estaba incluída su ganancia! Supuse que si las vendían a ese precio las mismas ni siquiera estarían espolvoreadas con azúcar. Inmediatamente me vinieron a la cabeza varios informes de los noticieros sobre productos panificados hechos con dudosas harinas mezcladas con un componente químico perjudicial para la salud que permitía “blanquear” el color de la harina berreta.
El solo pensamiento de la situación me comenzó a dar retorcijones en mi estómago y debí concentrarme para no tener que volver a mi casa a fines de “pasar de lo abstracto a lo concreto”.
Ya aliviado de las presiones intestinales gracias a una larga meditación y varios mantras “Ohm” seguí tomando sol ....
Yo pensaba que ya no había demasiados productos disponibles para vender en la playa, pero me equivoqué y en la próxima media hora “fuimos visitados” por un vendedor de galletitas,un vendedor de donas, un artesano vendiendo sus anillos y caravanas, un “corredor se seguros”, y un “vendedor de tiempos compartidos”.
Al ratito, antes de volvernos de la playa, paso una pareja de vendedores. Él cargaba con la mercadería sobre un improvisado perchero horizontal y ella gritaba: “pareos, vestidos cortos, shorts,
bandanas” (solo le faltaba Mambrú y tenía a todos los popstars completos)
Su pregonar se superpuso con los gritos de otro vendedor que venía desde la dirección opuesta con su heladerita al hombro; “Pecsi ... fresquita la Pecsi ...”. Esto me trajo inevitablemente a la memoria el spot publicitario argentino de Pepsi en que menciona que el
24.3% de los Argentinos dice Pecsi, y así deduje la nacionalidad de éste último mercader ambulante.
- “Ensalada, ensalada”, se escuchó a unos metros nuestro. Ni giré para ver al vendedor y solo me incliné hacia Claudia para comentarle que esperaba que al menos el vendedor tuviera la delicadeza de haber previsto un tenedor descartable para cada ensalada.
- Zapato!, es ensalada de frutas!!!, me respondió mi esposa. Te la venden con una cucharita plástica. ¿Cómo se te ocurre que te van a vender en la playa a esta hora una ensalada completa de lechuga, tomate u otras verduras?
Avergonzado por mi falta de sentido común tuve que reconocerle que así somos los primates, y que lo primero que nos viene a la cabeza no es necesariamente algo lógico ...
Más tarde, cansados de tanto sol y de tantas compras, decidimos irnos de Merluza Beach.
Cuando ya nos acercábamos a la escalera para subir a la rambla, recostados al paredón (allí en ese lugar donde el “tufo a orines varios” es eterno como el tiempo) divisamos a una pareja.
La pareja en sí no tenía nada de especial. Lo especial era su heladerita de playa. Mejor expresado cabe decir que aquella no era una heladerita de playa, era un contenedor!! Nunca había visto nada más parecido a un freezer horizontal de 400 litros que ésto. Lo único que permitía diferenciarlo de los freezer horizontales es que éste era del clásico espuma-plast y además no tenía cable de alimentación eléctrica.
Sobre la tapa de la “heladerota” había apoyados un par de vasos y una botella de 2.5 litros de refresco. Adentro supuse que tendrian guardado lo que sobró del lechón de la cena de Fin de Año, un tupper con ensalada rusa, una bolsa de pan americano, un tupper con 250 gramos de mortadela y 150 gramos de queso de sandwiche, media sandía, 4 o 5 duraznos bien frescos, 2 bananas “Dole”, 4 helados palito (2 de frutilla y 2 de manzana), un par de cervezas de a litro, otro refresco de 2.5 litros, y un par de litros de vino blanco en tetra brick.
Evidentemente y al igual que nosotros, no pensaban comprarle nada a ningun vendedor ambulante y además (a diferencia de nosotros) pensaban pasar allí todas sus vacaciones (no se justificaba trasladar ese tamaño de freezer por unas horas, y ni siquiera por un solo dia!!)
Cuando subimos la escalera y llegamos a la rambla comencé a mirar hacia un lado y hacia otro, en búsqueda del camión/camioneta que podría haber transportado semejante contenedor (tanto mi auto como cualquier otro modelo familiar de paseo quedaban totalmente descartados)
No pude ubicar el vehículo en cuestión, y me asombré también de no encontrar a dicha pareja al dia siguiente cuando volvimos a Playa Pocitos.
O la pareja era de muy buen comer (y de una muy rápida digestión), o en dicho container traían a alguien descuartizado y estaban prontos para deshacerse de sus partes en el agua a medida que fuera cayendo la noche.
Por las dudas yo ya vengo prestando atención a los noticieros (por si informan de alguien desaparecido), y por precaución he decidido dejar de entrar al agua por unos dias.

Walter Vitureira
Primate insolado

miércoles, 12 de agosto de 2009

Un día más de trámite ...

A quien comience la lectura y se sienta perdido con algunas referencias que hago, o no comprenda el porqué de algunas quejas, le sugiero hacer una pausa en este relato para leer primero “Sobrellevando las penurias del trámite”, y luego “El trámite 2 – A new hope”.

Un día más de trámite

Fastidiado por haber olvidado concurrir a mi cita bi-mensual en el día correspondiente, y con un malhumor agravado por el frío reinante, me dispuse a salir hacia el Brou en la última fecha disponible para el trámite (imaginaba que me esperaba una fila de 3 cuadras y para mayor disfrute o placer ….con temperaturas gélidas!).
En vista de los vaivenes y múltiples variantes de los trámites anteriores (sin fila pero lento // con fila interminable // con fila al sol, lento y con olores // sin fila y sin olores // con fila pero expeditivo), esta última vez no tomé ningún tipo de precauciones ni hice ningún preparativo especial para el mencionado día.
Corresponde aclarar que ni siquiera me preparé mentalmente y simplemente me mandé directo al banco como si fuera un Kamikaze (eso sí, iba bien abrigado no fuera cosa que me congelase haciendo fila y que terminara malgastando una fortuna en medicamentos).
Sabía que iba “regalado” porque ni siquiera llevaba el reproductor de Mp3, y a mitad de camino, como para conformarme, me dije a mí mismo: “que sea lo que Dios quiera”.
Debo de reconocer que enunciar tan popular frase no me ayudó en nada, y que a medida que me acercaba al lugar de la cita mi malhumor aumentaba.
Iba caminando por Mercedes y al doblar en Julio Herrera y Obes hacia el Brou me encontré con la sorpresa de que esta vez la fila se había formado desde la puerta de entrada al banco hacia la mencionada calle. No cabía lugar a dudas que era el día de los atrasados …...
Solo los atrasados o re-trasados forman la fila a la sombra en invierno (por supuesto yo era un atrasado más del montón).
Lo irónico de la situación es que en los días calurosos la fila la forman a pleno rayo del sol, incrementándose las emanaciones sudoríparas y por consiguiente la propagación de olores indeseados y nocivos para los que contamos con un lóbulo olfativo sensible (léase: para aquellos que contamos con un gran apéndice nasal, comúnmente llamado “napia”).
Mi indignación por la fila a la sombra era tal que con muchas ganas hubiera comenzado a gritarles a todos los presentes preguntándoles si eran tarados o se hacían. Quería que razonaran y me respondieran a ver a que mente sana se le ocurría hacer la fila en invierno “al resguardo” de la sombra, y en verano “expuestos” a pleno rayo del sol.
Evidentemente luego de contar hasta 10 me contuve. Fue una sabia decisión (creo que ya hice suficientes papelones en mi vida como para sumar uno más a mi currículum).
Un par de minutos después, y ya resignado a congelarme a la sombra, me percaté que la fila se había extendido atrás mío y que eran muchos los que estaban detrás de mi posición en la fila. Una sonrisa se dibujó en mi rostro cuando llegué a la conclusión que dentro del grupo de los atrasados, ésos de ahí atrás eran los “atrasados” (que fácil que uno se consuela y busca diversión cuando no le queda más remedio que seguir haciendo fila).
De pronto sentí una voz femenina atrás mío que decía: - “Y no se mueve nada … que increíble!”. No muy seguro si el comentario iba dirigido a mí, y solo por no ser descortés giré la cabeza unos pocos grados hacia un lado y dije: -“Ahhjá” (dando por finalizada mi participación en el coloquio con ese simple sonido).
Tenía la esperanza de que eso hubiese sido suficiente para liquidar la inútil y circunstancial conversación, pero evidentemente la señora no pensaba lo mismo y no planeaba darse por vencida. Acto seguido me largó un: -“Y con el frío que hace, no sé por qué no abren ya mismo el banco!!”.
Totalmente arrepentido de no haber llevado a la cita mi reproductor de mp3 y a esa altura ya más fastidiado que antes, ni siquiera me digné a girar y hacer otro comentario o sonido (no fuera cosa que la señora comenzara a sacar las fotos de sus nietos de la billetera, para luego contarme vida y obra de cada uno de los integrantes de su grupo familiar).
Antes de que la señora pudiera volver a hacer un nuevo comentario la fila se movió unos 25 o 30 metros. Este hecho le quitó a la señora su tema inicial de conversación y no tuvo más remedio que quedarse callada (o fue eso o fue simplemente que yo dejé de escucharla, sinceramente ahora no lo tengo claro)
Caminando avancé todo lo posible y quedé prácticamente a unos 10 o 15 metros del acceso al banco, haciendo fila frente a los vendedores callejeros.
Sobre telas extendidas en el suelo los vendedores exhibían sus mercaderías al público que hacía fila y a los transeúntes que por esa calle circulaban.
El comerciante que estaba ubicado exactamente frente a mí vendía gomitas para el pelo (la oferta era de una por veinte, o dos por treinta), y también pulseras de varios tipos.
En este puesto especialmente me llamó la atención un improvisado cartelito hecho con un pedazo de cartón en el cual con unos prolijos garabatos se pregonaba el siguiente producto: “pulseras magnéticas”
Desde mi posición no pude ver bien a las publicitadas pulseras magnéticas (estaban semi-ocultas por el cartelito) como para decir si estéticamente eran agradables o estaban “en la onda”, pero mientras esperaba en la fila no pude evitar reflexionar sobre su utilidad.
Me las imaginé muy populares entre las funcionarias administrativas de cualquier ente público, las cuales tendrían siempre a mano los tan necesarios clips que colgarían de dichas pulseras cual lujosos dijes. También las supuse muy populares entre las costureras, que ya no tendrían que usar más esas antiguas “almohadillas” para pinchar las alfileres, llevando ahora las mismas adheridas en forma aleatoria en la maravillosa pulsera.
En esos pensamientos estaba cuando una cliente se detuvo a consultar el precio y variedad de colores de las gomitas de pelo.
El comerciante dispuesto a concretar la venta de más de un producto le espetó su oferta y la clienta sorprendida mordió el anzuelo. Sin perder un instante el hábil comerciante depositó sobre la tela en el suelo una cantidad de gomitas y la potencial cliente se puso en cuclillas para elegir el producto de su interés (ella quedó de espaldas a los que formábamos la fila)
Debido a la posición adoptada por la rolliza clienta, su ropa se movió inesperadamente en direcciones opuestas. Su campera (que apenas le llegaba a la cintura) se subió unos 10 cms. por encima de la posición normal, y sus jeans (con corte a la cadera) se bajaron unos 10 cms. por debajo de su ubicación normal.
Todo este movimiento de ropa dejó expuesto el inicio de esa zona del cuerpo (donde la espalda pierde su nombre), zona popularmente conocida como “la raya” y que para horror de los que presenciaron el acto se reveló con más vello de lo esperado en una mujer. Espontáneamente de nuestra fila surgieron varios “uuuuughhh” seguidos de ojos que se cerraban instintivamente y cabezas que giraban hacia remotas direcciones.
Cuando ya comenzaba a sentir esa familiar sensación de asco en mi estómago, sensación que reconozco como el paso previo que anuncia a las náuseas, muy oportunamente la fila se movió rescatándome así de ese desagradable y velloso panorama.
Totalmente ajena a lo sucedido, allí quedó en cuclillas la velluda señora eligiendo su nueva gomita de pelo.
Con el nuevo avance de la fila logré ingresar al banco. Adentro intenté enfocarme mis pensamientos en cualquier cosa que no fuera mi reciente visión, pero eso no era tarea fácil.
Acudió esta vez a mi rescate el sonido de mi celular (avisando que había recibido un sms) Si bien no podía atender el teléfono por estar en el banco, el sonido sirvió para interrumpir mis anteriores pensamientos y enfocarme en recordar que debía chequear el mensaje en cuanto saliera de realizar el trámite.
Al igual que en las oportunidades anteriores, al entrar al banco la fila general se dividio en varias sub filas. En esta oportunidad me tocó hacer fila para la caja 8 que era atendida por un funcionario con todo el “look” del Kenny Rogers de los años 80.
Pensé (equivocadamente) que con ese look tan “cool” seríamos atendidos prontamente.
Como para todo trámite o gestión que uno realiza indefectiblemente se cumplen las leyes de Murphy, la fila de al lado avanzaba a una velocidad increíble mientras en la mía ya todos habíamos echado raíces.
Reconozco que no pude evitar sentir envidia por los afortunados de la fila de al lado y mi mirada se dirigió hacia esa caja en un intento de descubrir al brillante funcionario que atendía tan prontamente a todos. Con asombro descubrí que el expeditivo funcionario de la caja 6 no tenía una cara de despierto bárbaro, sino que por el contrario era la reencarnación de Larry Fine, el famoso integrante de Los 3 Chiflados.
La señora de atrás, que estando fuera del banco había intentado sacar conversación con el fin de detallarme su árbol genealógico completo, ahora me miraba por encima del hombro, disfrutando su posición 8 o 9 personas por delante mío pero en la fila de al lado. Ella finalizó su trámite 20 minutos antes que yo.
Para mi cita de fines de Setiembre ya me agendé:
- llevar reproductor de Mp3, o si me lo olvido fingir ser mudo (o sordo)
- no mirar a los vendedores callejeros y sus clientes
- dentro del banco elegir en lo posible la fila de Larry
- no volver a escribir al respecto


Walter Vitureira
Primate que hace fila

viernes, 24 de julio de 2009

Asignatura pendiente ...

Me ha quedado como asignatura pendiente de mi adolescencia el poder "armar" el Cubo de Rubik!
Mi mejor intento logró completar simultáneamente 3 caras .... y allí quedó
Para aumentar mi frustración hoy me entero que cualquier mono de peluche lo puede resolver!!!


lunes, 6 de julio de 2009

8 - La Parapsicología como herramienta en la búsqueda de Lezama

Nuevamente les sugiero a los navegantes que llegan por primera vez a este puerto que antes de continuar con la lectura de este texto lean las entradas 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 (ya que sino de otra manera pensarán que soy un orate). Quienes ya han leído la serie de mini-cuentos protagonizada por el primate y la profesora Lezama saben que no estoy cuerdo, y por eso pueden proceder directamente a leer el texto. Sé que de todas maneras tanto unos como otros, a pesar de mis sugerencias, harán lo que mejor les plazca .... y por eso sin más demoras aquí va el texto:

La Parapsicología como herramienta en la búsqueda de Lezama

El problema de la identidad de Lezama me seguía atormentando …
Como no apareció en los últimos 3 capítulos de “Lost” ya descarté aquella loca teoría, así como también descarté otras que había formulado y no pude llegar a probar.
Mientras esperaba que apareciera por arte de magia algún indicio de Lezama, aproveché para seguir contactando en Facebook a amigos y compañeros del liceo. Ninguno de ellos la recuerda o ha oído jamás de ella, y todos se muestran escépticos en relación a su existencia.
No quise plantear este problema frente a ningún psiquiatra por temor a terminar internado.
El siguiente y lógico paso a dar era contactar a un parapsicólogo, para así mediante la hipnosis realizar una regresión y dar finalmente con la identidad de mi profe de Literatura.
Para comenzar la búsqueda del parapsicólogo puse los dedos en el teclado, y conjuré al ya fatigado y fastidiado “Google” (cada vez que lo llamo creo sentir desde el parlante de mi PC un “uffa!” seguido de una sarta de improperios que no me atrevo a reproducir).
Como usé un filtro para que el rastreo se realizara únicamente sobre páginas de Uruguay, la consulta me trajo como resultado una serie de opciones solo disponibles en nuestro país.
El primer resultado correspondía a un Parapsicólogo y Tarotista Internacional (con ese título se presenta en su página) que redactó su aviso con tantas faltas de ortografía que probablemente haya sido alumno del Maestro Firpo (les recomiendo leer: La mosca es un incesto – recopilación del ya mencionado docente). Ignoré a esta opción ya que con tantas faltas de ortografía no podía ser jamás el indicado para ayudarme buscar a la profesora.
El profesional de la segunda opción, que debía su nombre a un artista del Renacimiento, se ofrecía a ser mi consejero usando la fuerza del amor. Realmente dudé de sus intenciones cuando leí aquello del “amor” y de la “fuerza” (Cómo me iba a dejar hipnotizar por este individuo? Y si era un depravado que buscaba aprovecharse solo para conseguir sexo?).
Evidentemente también lo descarté, pero esta vez por temor a perder mi hombría (razoné que valía más la pena seguir loco pero con el culo 0 km).
El tercer resultado era un Profesor que se anuncia a través de Mercado Libre, y allí ha detallado su amplia trayectoria y conocimientos (que van desde técnicas ancestrales de Alta Magia Europea a modernas técnicas parapsicológicas). También lo descarté porque sus conocimientos y experticia excedían ampliamente lo que yo buscaba.
El resto de los resultados eran noticias sobre parapsicólogos falsos, y vínculos a páginas fuera de nuestro país. Allí finalizó mi intento de encontrar al parapsicólogo en la web.
Un rato más tarde, luego de atender un par de llamadas de clientes, apagué el PC y con la satisfacción del trabajo cumplido me abrigué para salir hacia casa.
Mientras esperaba al ómnibus me distraje leyendo los carteles que se suelen engrampar a los árboles en espera de captar clientes para todo tipo de actividades/negocios.
Ni la excursión en tren a Minas, ni las clases de guitarra, o la compra de autos al contado llamaron mi atención. El aviso que casi me hacer perder el ómnibus fue el de Doña Cata.
La gastada fotocopia engrampada al árbol proclamaba: “Doña Cata – Parapsicólogía, Videncias, Tarot Egipcio, Literatura Esotérica, Trabajos y Búsquedas – consultas al XXX XX XX o en Florida XXXX” (como ven, no quiero pasarle el “chivo” gratis a Doña Cata).
El aviso en sí, a pesar de publicitar por una vía más humilde, era tan confiable en contenido como el de aquellos que proclamaban sus dones y prodigios en Internet.
Increíblemente mientras como hipnotizado yo leía este aviso, en mis auriculares sonaba el tema “Black Magic Woman” de Santana. Me percaté de esto mientras trataba de subir al 116 (que ya estaba por irse), y llegué a la conclusión de que no podía ser una coincidencia.
Incluso comparando, noté que Doña Cata aventajaba al resto porque una consulta con ella no requería ni trasladarse al interior del país, ni tampoco era una “fría” consulta vía e-mail.
Fuera de Doña Cata, la última opción que me quedaba era llamar al 0900 1711 y que me hipnotizaran por teléfono (asunto que realmente no creía que fuera posible).
Como era de esperar, mi cerebro de primate no logró retener los 7 dígitos que componen el número telefónico de Doña Cata, y no tuve más remedio que esperar al día siguiente para poder ingresar el mismo en la agenda de mi celular.
Luego de un largo rato de indecisiones y dudas, llamé al teléfono de Doña Cata y pedí una consulta sobre las 1300hrs (aprovechando el horario del almuerzo en que permanece cerrada nuestra agencia). Anoté la dirección de la prodigiosa mujer y seguí trabajando.
Al mediodía, sintiendo frío en la cara y vergüenza en el corazón, caminé con prisa esas cinco o seis cuadras hasta la casa de la calle Florida.
Para el frió llevaba: el saco, una bufanda y la trinchera ..... y para la vergüenza: solo mi usual rostro de piedra. Sin lugar a dudas soportaba la vergüenza solamente por la necesidad de sacarme a la profesora Lezama de la cabeza.
A falta de timbre, me presenté golpeando con los nudillos en la despintada y añeja puerta.
Debí insistir varias veces para que minutos después, con un estridente chirrido, se abriera la puerta. Detrás de ella, en una postura semi-encorvada por sus avanzados años y con una piel curtida por el sol, me esperaba Doña Cata vestida con mil y un colores gastados.
La seguí por un interminable corredor hasta una pieza que oficiaba de living y que contaba como único mobiliario con una mesita cuadrada y dos viejas sillas con respaldo tejido.
Solo manchas de humedad decoraban unas altas paredes donde las sombras se balanceaban al compás de la lamparita que colgaba del techo. A su vez la amarillenta lamparita de 25 watts se balanceaba al compás de la gélida corriente de aire proveniente del corredor.
Una raída cortina de tela con estampado de los setenta ocultaba parcialmente de la vista a la pieza contigua. La gastada tela no era lo suficientemente oscura como para disimular el brillo de las velas, ni tampoco el ancho de la misma cubría toda la apertura y por el espacio libre se apreciaban varios estantes con ofrendas y velas que acompañaban variadas estatuas de santos, demonios y viejos retratos en blanco y negro.
Mi observación fue interrumpida por Doña Cata que me invitó a sentarme con un gesto de su mano mientras me decía con voz lúgubre: - "Ud. joven vino en busca de respuestas"
Rápidamente comencé a responder: - "Sí, yo quiero saber si Ud. sabe hip .."
Doña Cata me interrumpió levantando su mano, haciendo un gesto de “Alto!” y acto seguido cambió el lúgubre tono de voz por uno más parecido al de un vendedor ambulante y me largó lo siguiente: - "¿Quiere que le haga un trabajo de desatar nudos? ¿Quiere provocarle herpes a su jefe? ¿Quiere que saber sobre su futuro y pasado con el Tarot Egipcio? ¿Quiere vengarse de una mujer por despecho? ¿Quiere que le tire los buzios? ¿Quiere que le lea la borra del café? Quiere que le lea los hongos del pie?"
Aturdido por el rápido y confuso discurso, y distraído por el incontrolable movimiento de las arrugadas manos de la anciana no pude elegir una opción.
Doña Cata leyó el desconcierto en mi rostro y decidió arrinconarme. Antes de que yo pudiera abrir la boca ella volvió a la carga con su preparado discurso: - "¿Quiere que le haga un trabajo de desatar nudos? ¿Quiere provocarle herpes a su jefe? ¿Quiere que saber sobre su futuro y pasado con el Tarot Egipcio? ¿Quiere vengarse de una mujer por despecho? ¿Quiere que le tire los buzios? ¿Quiere que le lea la borra del café? Quiere que le lea los hongos del pie?"
Con esta repetición logré entender palabras que no capté la primera vez, pero nuevamente demoré mi respuesta. Como Doña Cata no pensaba darme tregua soltó por tercera vez su amplio repertorio de servicios.
Ante de que ella llegara al final de la primera pregunta de mi boca inesperadamente salió un: - “Tarot!!, eso ... Tarot Egipcio”
Como por arte de magia mi voz detuvo su discurso y enseguida como impulsada por un resorte la anciana se levantó de su silla y abandonó la habitación.
A esa altura yo ya estaba más que arrepentido de haber ido a la casa de Doña Cata y solo deseaba que ella hiciera rápido lo del Tarot para pagarle y volver a la oficina.
Mientras Doña Cata del otro lado de la cortina buscaba y revolvía, de este lado yo trataba de recordar las opciones que ella ofrecía...
Eso de “desatar nudos” no me llamaba la atención (lo tenía claro desde que aprendí a atar mis cordones sin ayuda).
Por lo de “los herpes para mi jefe” ... pensé que el pobre tenía más que suficiente con su problema de gota!
Aquello de “tirarme los buzios”, si lo hacía literalmente, podría ser peligroso (recordé la fea experiencia cuando en mi niñez me rompieron un diente de una pedrada y no quería correr el riesgo de que se repitiera la situación).
Lo de “la borra del café” pensé que implicaría tener que tomar primero el líquido y no quería tampoco arriesgar mi salud con un brebaje preparado por la anciana.
Lo que sí me desconcertó fue lo de la “lectura de los hongos del pie”. ¿Cómo podría saber Doña Cata de mi problema de pie de atleta? ¿Sería realmente Doña Cata una vidente? ¿Podría ella ayudarme a descifrar quién era realmente Lezama?
En esos pensamientos estaba cuando me percaté que Doña Cata ya estaba sentada nuevamente frente a mí con un gran mazo de cartas entre sus arrugadas manos.
Luego de entreverar las cartas y pedirme que hiciera un corte, pasó a acomodarlas ocupando la totalidad de la mesa.
Estuve a punto de levantar tres cartas y tocar envido, pero me di cuenta que mi chiste solo alargaría las cosas y me contuve.
Una a una, Doña Cata, comenzó a dar vuelta las cartas en orden aleatorio.
Yo las observaba atentamente en búsqueda de puntos de ataque y defensa (así me había enseñado Tiago cuando jugábamos con sus mazos de Yugi Oh!)
Mi cara de despiste debió ser grande y creo que fue lo que dio pie a Doña Cata para comenzar a hablar. Entonces usando una voz diferente a las anteriores y señalando a las cartas dijo: - “Sé de su pasado, sé que ha sufrido”Como paya la vieja!, me dije a mi mismo.
- “El alejamiento de ese familiar le hizo mucho daño”, continuó diciendo la anciana con el nuevo tono de voz.
Mientras la escuchaba yo pensaba que su discurso se ajustaba fácilmente a un 90 o 95% de sus clientes y que era una manera muy sencilla de robarle la plata a la gente.
- “Lo que a Ud. le preocupa tiene relación directa con un suceso reciente que está vinculado a algo del pasado”, dijo Doña Cata. Bla, bla, bla, bla, pensé yo.
La anciana hizo una pausa y me miró fijo, directo a los ojos, como intentando leer mis pensamientos. Sin dejarme intimidar le mantuve la mirada mientras trataba de imaginar con que dato intentaría sorprenderme.
Doña Cata volvió a hablar: - “Su búsqueda no será sencilla. Ud. mismo lo hace más difícil. En su cabeza convive lo humano con el instinto animal”
Increíble!, pensé en ese momento. Ni que me conociera! .... solo me faltaba enterarme de que la anciana leía con frecuencia mi blog!!
Doña Cata bajó la vista, eligió tres cartas más y las dio vuelta. Al ver las figuras en las cartas sus cejas se alzaron y su boca formó un amplio círculo en señal de asombro.
Una fracción de segundo después, con una voz lúgubre y sin dejar de mirar las cartas, me dijo: - “Ud. está poseíiiidooo”
- “¿Poseído?, pregunté yo con la voz casi quebrada, mientras sentía que los pelos de mi nuca se erizaban y que el frío en la habitación se hacía insoportable.
- “Sí, poseíiiidoooo”, repitió Doña Cata.
- “Poseído porque su mente es débil. La suya es una mente inferior, una mente a medio camino entre el animal y el hombre. Solo las mentes inferiores pueden ser poseídas”
A esa altura la anciana me había hecho pasar del escepticismo al aburrimiento, del aburrimiento a la incredulidad, de la incredulidad al miedo y por último me estaba dejando a la altura de un felpudo!
Yo siempre supe que no era brillante, pero tenía la esperanza de estar dentro del promedio, de la gente “normal”. Nunca pensé que mi idiotez se notara a simple vista pero no cabía duda alguna que la anciana lo había percibido y se quería aprovechar de mí.
- “¿Poseído?, ¿por quién?” pregunté como un bobo, dándole oportunidad a seguir hablando.
- “Por una puerta giratoria .......... que Ud. se aspiró!”, respondió Doña Cata señalándome con su huesudo dedo índice.
Sin dejar de mirar la mugre que ella tenía debajo de la uña, pensé aliviado: “Ahhhhhhh!! ahora sí” “y .... hablando de aspirar, ¿ qué carajo se habrá jalado esta vieja cuando se fue sola a la pieza de al lado?"
La anciana se paró de su silla, sin dejar de señalarme, en un gesto que yo interpreté como “hasta acá llegó lo del Tarot”.
Conducido por su voluntad me paré, y enseguida Doña Cata apoyó rápidamente su mano sobre mi espalda y comenzó a guiarme por el pasillo hacia la puerta de salida.
En mi camino hacia la calle traté de buscar mi billetera pero la anciana me empujaba hacia fuera con prisa.
– “¿Cúanto és?”, traté de decir, pero ella interrumpió y me dijo: - “El camino que le espera lo debe transitar solo, sin ayuda. Solo así encontrará lo que busca y superará la posesión”
Mientras terminaba su frase apoyó la otra mano en mi espalda y con las dos me dio un gran empujón hacia la calle, cerrando la puerta tras de mí.
Asombrado por las incoherencias y disparates de la anciana me prendí la trinchera y di cuatro o cinco pasos alejándome de allí.
Enseguida pensé que si Doña Cata más tarde se daba cuenta que no le había pagado en su locura sería capaz de dedicarme una Macumba o de hacer un Muñeco Vudú mío.
Volvía atrás y comencé a golpear repetidamente la puerta en espera de la anciana.
Segundos después se abrió la puerta de la casa de al lado y salió un chico de doce o trece años, con una sonrisa de oreja a oreja, y me miró como asombrado ...
Me dijo: - “Se va a gastar las manos golpeando porque ahí hace seis meses que no vive nadie. La casa está abandonada”- “Yo preciso hablar solo un minuto con Doña Cata, nada más ..” , le respondí.
- “No llego a tiempo señor. La vieja de las cinco polleras murió hace seis meses”, dijo él
- “Estaba bastante jodida la pobre. Mi madre la cuidaba y le daba una mano cuando podía” , agregó con seriedad/tristeza en su rostro.
- “Noo, yo digo Doña Cata. La que me hizo lo del Tarot”, le respondí para aclarar todo.
- "Sí, Doña Cata, la de las cinco polleras. Ella hacía todo eso de las cartas, las velas y los santos. La pobre estaba muy triste porque su hija no venía a verla. Creo que era profesora de Literatura o algo así" ... me dijo el chico, y luego de bajar la vista continuó contándome: - “Yo para ella hice los cartelitos de los árboles para agradecerle que me dijo que siguiera pateando la pelota porque un día el Casal me iba a llevar a Europa. Lo tenés al Paco, no? Nos salvamos! Y me llevo a mi mamá conmigo para Italia o por ahí!”. Terminó así su oración y me regaló otra sonrisa de oreja a oreja. Luego se fue corriendo hacia la esquina con la pelota abajo del brazo, y allí se juntó con dos chicos más que lo esperaban.
Golpeé la puerta un par de veces más, y como la anciana no salió me fui a la oficina a donde llegué con el tiempo justo para almorzar.
El cartel arrugado aún está en el árbol de la parada del 116. Ayer lo volví a leer ...
Con seguridad que el chico de la gran sonrisa me quiso hacer una broma, o no?


Walter Vitureira
Primate esotérico

viernes, 29 de mayo de 2009

El trámite "2" – A new hope

Quienes supieron de mi suplicio realizando el trámite sabrán entender el porqué de tantos recaudos (si es el caso se pueden saltear el siguiente renglón y pasar directo a la historia).
A los que no se enteraron de mis sufrimientos, y para que puedan llegar a ver con coherencia mis acciones, les invito a leer “sobrellevando las penurias del trámite”

Habían pasado ya unos 60 días aproximadamente ...
Si bien me había propuesto evitar mi asistencia bimensual, múltiples acontecimientos afectaban negativamente nuestro presupuesto y me era imposible faltar a la cita ...
Debido a mi traumática experiencia anterior, el tiempo transcurrido lo había aprovechado imaginando todo tipo de situaciones que pudieran ocurrir y también buscando la manera de evitar o zafar de las mismas.
El refrán dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Recordé ese popular refrán y en vista de que yo no estaba dispuesto a oler dos veces los mismos sobacos, decidí tomar todas las precauciones posibles a dichos efectos.
Pensé que no podía confiar en que la temperatura otoñal evitase excesivas sudoraciones y hoy puedo decir que no estuve equivocado al respecto .....
A pesar de que estábamos a fines de Mayo el clima totalmente errático nos estaba haciendo disfrutar de una semana, de a ratos, con temperaturas casi veraniegas, y eso me auguraba una fila con tantos efluvios rancios como en mi sufrida visita anterior.
La única solución que encontré para eludir el problema de las emanaciones sudoríparas (de axilas y pies) fue munirme de un barbijo el cual previamente sería humedecido con alguna fragancia mentolada (esto me permitiría respirar filtrando/disimulando los olores).
Reconozco que la inspiración me llegó gracias a los continuos informes de la gripe porcina.
Por si la acción del barbijo no fuese tan eficaz como yo lo deseaba, decidí llevar un “Glade Toque” en el bolsillo interno de mi saco (por su tamaño pasaría desapercibido y podría recurrir a él en caso de extrema necesidad).
La mañana del 25 de Mayo no comenzó bien y no logré despegar de nuestro apartamento ningún “Glade Toque” (ni de la pared de la cocina, ni de ningunos de los baños).
Temiendo ir a la cita sin alguno de los artilugios que yo pensaba podían mantener la integridad de mi lóbulo olfatorio, desesperado me dirigí hacia el armario donde guardamos todos los artículos de limpieza.
Semi enajenado manoteé un gigantesco Glade “Potpurrí” desodorante de ambiente en aerosol (de 360cc) y lo tiré dentro de mi portafolios.
Custodié durante todo el trayecto a la oficina las valiosas posesiones de mi maletín: 1 Glade en spray gigante, un barbijo embebido en fragancias mentoladas, un paraguas (porque el día estaba caluroso, pegajoso y amenazante), el reproductor de mp3 con su batería a full, y una bolsita con arroz para las palomas (para hacerlas abandonar su peligrosa posición en los pretiles).
Inicialmente también había planeado llevar una perita succionadora de mucosas (la que usábamos con Tiago cuando era un bebote), pero luego me dije: má .. sí, dejalo al pibe que se coma los mocos nomás!! ..si se lo veía muy a gusto la vez pasada ...
Además días antes pensé en bajar de la web una foto de Marty Feldman y llevarla el 25 para pedirle el autógrafo al amargado funcionario. Luego razoné que si se lo tomaba a mal y se ofendía, me podría vetar el ingreso al banco perdiendo así el tiempo y el necesario dinero.
Por suerte olvidé esa tonta idea y ni siquiera llegué a imprimir la foto.
Finalmente llegué a la oficina con mi portafolios y el contenido que relaté antes.
Al mediodía me dispuse a prepararme para el trámite, y saqué todos mis cachivaches ...
Al pasar frente a los grandes espejos de la recepción de la oficina observé mi reflejo.
Como se imaginarán, no logré salir de la oficina y aunque no sea necesario a continuación paso a detallar el porqué:
1 – Parte de mi rostro oculto por el barbijo, parte de mi rostro oculto por los lentes de sol, todo eso enmarcado por los auriculares con sus correspondientes cables colgando de mis orejas y coronando la imagen, quedaba solo despejada mi frente, la cual padecía el inexplicable ataque de un tardío acné juvenil (frente “onda choclo”).
La tétrica visión me hizo recordar al freak de Michael Jackson en sus años más mediáticos.
Como si esto no fuera suficiente el cuadro se complementaba así.
2 – A la altura de mi pecho asomaba, inclinado desde el bolsillo interior del saco, la parte superior del Glade aerosol (tamaño 360cc - no diseñado para bolsillos pequeños -)
3 – Debajo de la axila izquierda, apretado tal cual un periódico enrollado, llevaba el paraguas plegable negro (por si se descolgaba la lluvia durante mi larga espera en fila).
4 – En la mano derecha y firmemente apretada, se veía la bolsita con arroz para las palomas (esto me hizo recordar inevitablemente al Dr.Chapatín, personaje de mi infancia creado por Roberto Gómez Bolaños - “Chespirito”).
La bufonesca imagen rápidamente provocó que me ruborizara y que decidiera olvidar todas las precauciones.
Todo el trabajo y la planificación de 60 días se fueron por la borda, y partí hacia el banco dejando todos los artilugios tirados en mi escritorio.
En el camino iba con la cabeza baja, desilusionado y resignado a pasar nuevamente los padecimientos experimentados en mi último trámite.
Me aproximé al banco pero no por la calle principal, sino por la de la esquina.
Al doblar hacia el banco esperaba encontrarme con la habitual fila sin fin, pero me enfrenté a una cuadra despejada, sin ninguna persona esperando en la calle.
Entre al banco desconfiado, sospechando que con seguridad me había equivocado de fecha y que a eso se debía lo desierto del lugar.
Solo unas pocas personas formaban fila frente a cada caja.
Los cajeros con una velocidad inusitada despachaban en forma expeditiva a cada persona.
No demoré más de 3 minutos en aproximarme a la caja, y cuando llegué frente a la cajera esperaba ser rechazado bajo algún argumento que por el breve tiempo transcurrido en la fila no había podido imaginar.
No fui rechazado. Mi documento no fue observado al derecho y al revés. No fui demorado en el trámite.
Me extendieron un recibo para firmar y me pagaron, todo en breves segundos.
Realmente me desilusioné.
Estaba preparado mentalmente para todo tipo de suplicios, inconvenientes y adversidades.
Desconfiaba cuando emprendí mi camino hacia la salida del banco. Pensaba que en cualquier momento me despertaría de este sueño en mi cama y tendría que vestirme para iniciar nuevamente el día.
Con ese pensamiento iba observando el entorno en busca de alguna incoherencia, algo que me demostrara que realmente todo era un sueño pero no me crucé con ningún elefante rosado, ni nada fuera de lo normal.
Ya fuera del banco y camino a la oficina solo pensaba en cuales podían ser los motivos para que en el banco prácticamente no hubiera nadie realizando el trámite.
Obsesionado con encontrar un motivo llegué a considerar varias teorías …
La primera que se me ocurrió fue que el BPS había decidido realizar un exterminio de las personas que cobraban la AF cuyo dígito verificador de cédula era 4, y tal cual en la película Terminator habían comenzado ya la cacería (yo probablemente aún seguía vivo porque no me habían reconocido gracias al inesperado acné “juvenil” que atacó mi frente y me transformó en el hombre choclo).
La siguiente teoría que pensé, con un poco más de probabilidades, fue que era 25 de Mayo, fecha patria Argentina! y debido a que muchos se fuman programas como “Intrusos en el espectáculo”, “AM”, “Los profesionales”, etc., esos individuos se habrían confundido y tomado el feriado como “local” faltando así a sus respectivos trabajos y también a la cita.
Por si les interesa, les cuento que las otras teorías que consideré incluían a:
a) los Iluminatti y a su guerra contra la Iglesia Católica
b) una lucha sin cuartel entre el Cártel de Medellín y la DEA
c) una abducción en masa realizada por una flotilla de naves extraterrestres
d) consecuencias catastróficas e inexplicables del calentamiento global
e) otro tipo de conspiraciones de orden internacional que no me atrevo a mencionar
Ninguna de las teorías me satisfizo completamente y debido a eso no se que postura tomar para dentro de 60 días.
Al menos 2 meses atrás sabía cuales eran los escollos a salvar y podía planificar mis acciones …..pero hoy estoy totalmente desorientado!!!


Walter Vitureira
Primate sin brújula

sábado, 16 de mayo de 2009

Somnolencia, ensueño y otras yerbas ...

Somnolencia, ensueño, duende, dentadura y equino

Sin querer hacer una referencia directa al popular tema de Alejandro Sanz, No es lo mismo un “I have a dream” de Abba, que un “I have a Dream (Yo tengo un sueño)” de Martin Luther King, que un “Yo tengo un sueño ..” expresado por mí.
Si bien inicialmente pueden parecer la misma frase, cada uno de ellas hace referencia a temas totalmente distintos ...
Dicho por mí “Yo tengo un sueño”, en cualquier contexto, no entraña nada profundo y significa ni más ni menos que me ando durmiendo por los rincones.
Si bien no enuncia nada profundo, lo irónico del caso es que mi sueño es siempre muy profundo (supongo que me salteo etapas y me quedo en las fases 3 y 4 con las ondas delta).
Sin lugar a dudas el dormir es tema en el que soy experimentado como pocos, y sobre el dormir opino lo mismo que sobre el sexo, cuanto más mejor .....
Sobre esto, humildemente, sustento algún que otro récord (para que no piensen que soy un fanfarrón aclaro que lo del récord es sobre el dormir y no sobre el sexo).
Como para muestra hace falta solo un botón, les cuento que me dormí en un ómnibus de Copsa, parado agarrado del pasamanos, viajando hacia Atlántida (no dormité, si no que me dormí parado y casi todo el recorrido).
También les cuento, por si no fuera suficiente solo con el ejemplo anterior, que también me he dormido en un avión antes de que el mismo llegue a despegar (ya knock-out estando apenas en la cabecera de la pista)
Si me invitaran al programa de Susana, con seguridad me podría llegar a dormir antes de que me presentaran a Tony Kamo.

Ahora interrumpo la escritura y me tomo unos minutos para echarme una siestita ....
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
Ya repuesto y más lúcido luego de un reparador descanso, paso a continuar con mi ensayo. Como me desperté de buen humor, antes de seguir aprovecho para contarles un chiste:

Un hombre se muda solo, luego de muchos años de vivir en la casa de su madre.
En la primera noche en su nueva casa se despierta de una pesadilla dándose cuenta que se había orinado en la cama.
Esta situación se repite durante 3 noches seguidas y decide ir a ver a un médico.
El médico como no le encuentra problemas fisiológicos, lo deriva con un psicólogo.
El psicólogo le pide que le cuente la pesadilla que lo lleva a despertarse orinado.
El hombre comienza su relato:
- Voy caminando tranquilo por un sendero. Poco a poco la vegetación se hace más espesa. De atrás de un arbusto aparece un duende y me pregunta: - Hiciste pichi?
Allí asustado me despierto y me doy cuenta que me oriné en la cama
El psicólogo le explica que se debe a las emociones de su reciente emancipación, y que es suficiente con que se mentalice antes de dormir que eso no le volverá a suceder.
Al día siguiente el psicólogo recibe nuevamente al paciente porque todo volvió a ocurrir ..
El hombre le cuenta que por más que lo intentó todo sucedió de forma idéntica ....
Esta vez el psicólogo le aclara que es probable que estos sueños se deban al stress por su cambio de vida, más a alguna situación no resuelta que lo está perturbando.
Le recomienda además de todo lo anterior, concentrarse en que él podrá controlar el desarrollo del sueño. Le dice que si sueña con que camina por el sendero, podrá decidir dar la vuelta y dirigirse por el sendero hacia un área poblada eludiendo así al duende.
Otra vez el psicólogo recibe al paciente al día siguiente y éste le cuenta:
- Cuando me dormí y comencé a caminar por el sendero ... con firme decisión giré 180 grados, y cambié la dirección de mis pasos. Pero en ambas direcciones la vegetación se hizo más espesa. De atrás de un arbusto apareció el duende y me preguntó: - Hiciste pichi?
Al ver al hombre derrotado el psicólogo lo reprende diciéndole que él es un adulto, que debe tomar las riendas de su destino y enfrentar valientemente todas las situaciones.
Le sugiere que junte coraje, y que si vuelve a soñar lo mismo que directamente lo enfrente al duende, que no le quepa duda que él es mucho más hombre que ese duende del bosque.
Un poco más animado y juntando coraje, el paciente se va de la clínica.
Vuelve al día siguiente, más deprimido que en las consultas anteriores y cuenta:
- Pasé el resto del día juntando coraje. Incluso fui al gimnasio y estuve más de una hora en los aparatos ejercitando mis músculos. Al acostarme estaba mentalizado. Era una fiera ..
Me dormí y comencé a caminar por el sendero y la vegetación se hizo más espesa.
En vez de tratar de huir, iba buscándolo al duende detrás de cada arbusto.
Apareció casi al final del sendero, como siempre saltando desde atrás de un arbusto... y me miró y me preguntó: - Hiciste pichi?
Yo saqué pecho, lo miré directo a los ojos y le dije fuerte, con firmeza: - Sí
Él solo respondió: - Y caca?

Dejando los chistes sobre sueños de lado, es de conocimiento general que los científicos en los últimos años han debatido sobre si los animales sueñan o no.
Incluso en el Instituto Tecnológico de Massachussets han experimentado monitoreando la actividad cerebral de ratas durante su descanso para determinar si tienen sueños.
Si me hubieran consultado a mí se habrían ahorrado millones porque les habría confirmado que al menos los primates sí sueñan ...y qué disparates que sueñan!.
Creo que mis sueños dejarían desnorteados a Freud, Jung, e incluso al mismísimo José (personaje bíblico que fue capaz de interpretar los sueños del Faraón).
No les recomiendo el tratar de interpretar los sueños del primate, simplemente léanlos ...

Antes de pasar a desnudar mi alma y de dejar por escrito la irrefutable prueba de mi desequilibrio mental, solicito a modo de “última voluntad” que si luego de la lectura los especialistas consideran necesaria la aplicación de un chaleco de fuerza para con mi persona, que sea utilizada a dichos fines mi chaqueta de taekwondo (usada al revés).
Entenderán que la situación económica no está como para entrar en nuevos gastos, y hay que aprovechar lo que ya se tiene (les aseguro que no soy ningún Houdini y no podría zafar de tan simple atadura). Además de todo considero que nunca fui un loco peligroso ...
Creo que todos hemos tenido en alguna etapa de nuestra vida sueños recurrentes.
Esos sueños que no solo recordamos vívidamente al despertarnos, si no que los volvemos a soñar al poco tiempo y aun los recordamos claramente mucho años después.
Es el caso de estos 2 sueños que tuve durante mi infancia, y que al día de hoy aún recuerdo perfectamente;

Relato onírico número 1
Se desarrolla en un lugar: no reconocible y bastante oscuro (lo de la oscuridad no me molesta en lo absoluto en dicho sueño)
Me veo (en tercera persona) columpiándome placenteramente en una hamaca.
De pronto veo a 2 personas a cierta distancia. No se les ve el rostro y están vestidas con trincheras (onda Inspector Clouseau).
Se ponen en cuclillas y giran una canilla o llave de paso que está muy cerca del césped. Dicha acción provoca que la hamaca comience a columpiarse cada vez más rápido, con más fuerza y velocidad (esto ya lo veo en primera persona, a través de mis ojos).
Siento miedo y me despierto (resultó cobarde el primate)

Relato onírico número 2
Inicia en lo alto de un edificio (aunque que no veo detalladamente el lugar sé que es un edificio), y enseguida comienzo a caer del lugar (sin motivo aparente).
Durante los interminables segundos que dura mi caída pienso que me voy a reventar ...
Finalmente caigo de pie. Me asombro porque sobreviví a la caída.
El impacto contra el suelo solo tuvo como consecuencias un fuerte dolor en mis pies, dolor que sube por las piernas hasta llegar a mis rodillas.
Me despierto inmediatamente con fuerte dolor en las piernas ....

De las elaboraciones oníricas de la infancia pasaré directamente a los disparates oníricos actuales, salteándome la etapa de sueños húmedos de la adolescencia presuponiendo que a nadie le interesará leer sobre los mismos.

Muchos y variados son los disparates que he soñado en mi vida adulta (los que recuerdo), pero en esta oportunidad y para vuestro regocijo solo voy a relatar uno.
Se trata de un sueño que tuvo cierta influencia real externa.
Un sueño de esos en el cual uno toma conciencia de que esta soñando, se despierta recordando todo e incluso tratando de interpretarlo.
Este sueño sucedió en verano, época en la que mantenemos las puertas/ventanas de nuestro dormitorio hacia el patio abiertas y solo quedan bajas las cortinas enrollables.
También como dato adicional, aclaro que el dormitorio se encuentra hacia “el fondo” del apartamento, y no tiene ninguna proximidad con la calle.

Relato onírico número 3
No sé como se inicio el sueño, pero desde el momento en que yo recuerdo, me estaba mirando en un espejo y veía que en mi boca no tenia dientes ...
Con asombro me veía abriendo ampliamente la boca para comprobar que no tenía ningún diente. La situación me causaba cierta desazón y empecé a tomar conciencia o despertarme.
En ese mismo momento escuché claramente los cascos de un caballo contra el suelo, como si el mismo estuviera casi al trote en el patio de mi apartamento (del dormitorio hay una salida a dicho patio a través de 2 amplias puertas ventanas).
El repicar de los cascos se prolongó por unos cuantos segundos ...
Yo apenas pude abrir los ojos como para ver que la luz se filtraba a través de las rendijas de las cortinas enrollables.
Nuevamente con los ojos cerrados rememorando el sueño pensé: dientes, dientes, dientes ...
y sintiendo los cascos alejarse pensé: caballo, caballo, caballo ...
- ¿Qué quiere decir todo esto? me pregunté en un estado de semi-conciencia (no sé si estaba más dormido que despierto, pero igual trataba de interpretar mi reciente sueño)
- Ya sé!! (sentí en mi cerebro de primate): - A caballo regalado no se le miran los dientes!!
Segundos después de tan inspirada conclusión ya estaba durmiendo nuevamente ....

Cuando me despertó Claudia para ir a trabajar, le comenté sobre mi sueño y sobre el ruido de cascos que estaba convencido de haber escuchado, ruido que parecía provenir del patio.
Con era lógico esperar, estalló en carcajadas.
Lo disparatado de mi razonamiento/interpretación del sueño lo ameritaba, y a eso se sumaba lo porfiado que yo estaba sobre el ruido del caballo.
Pensándolo con frialdad, a menos que el caballo fuera Pegaso, el mismo no tenía chance alguna de trotar en nuestro patio.
Los ruidos de cascos no podían venir desde las ventanas que dan a la calle de nuestro apartamento, ya que de ellas nos separa el living-comedor y luego un largo pasillo de unos 6 metros, además entre uno y otro hay una puerta que permanece cerrada durante la noche y que sirve como aislamiento acústico.
Conclusión final: el primate estaba loco porque no había ruido posible de cascos de caballo.
Aceptando con naturalidad mi locura emprendí el día laboral como lo hago habitualmente.
A la madrugada siguiente semi-despierto o semi-dormido (aún no lo sé), escuché repicar una vez más los cascos de caballo. La luz se filtraba a través de las cortinas enrollables.
Eran aproximadamente las 6 de la mañana, y sin dudarlo sacudí a Claudia despertándola de su sueño: - ¿Los escuchás? Son los cascos del caballo!!! Y el ruido viene del patio ...
Casi me mata por despertarla!, pero al menos recuperé un gramo de cordura ...
Increíblemente los cascos eran de un caballo, que probablemente tirando de algún carro pasaba por la calle perpendicular a la nuestra ...
Nuestro patio esta separado de esa otra calle por otro patio adyacente al nuestro, y por todo el edificio al que pertenece dicho patio. Sin embargo el ruido del caballo se oía claramente.
Eppur si muove


Walter Vitureira
Primate durmiente

miércoles, 6 de mayo de 2009

El calcetín ... hilarante cuento de "Gomaespuma"

Es imperdible y también hilarante la historia relatada por los locutores de Gomaespuma ...

martes, 14 de abril de 2009

Sobrellevando las penurias del trámite ...

----- Original Message -----
From: Walter y Claudia
To: Walter y Claudia
Sent: Monday, April 13, 2009 23:19
Subject: El tramite (sin mini cuento)

EL TRAMITE

Con bajas temperaturas, tanto la primera como la segunda vez, llegue ataviado con traje, gabardina y además mi agenda en la mano. En su momento no lo supe, pero fue mi aspecto de ejecutivo lo que me franqueo el paso sin ningún tipo de preguntas.
Con total inocencia entré, hice lo mío y salí campante ...
La tercera vez fue con clima primaveral. Vestimenta sport era lo que ameritaba la temperatura a esa hora del mediodía. Yo iba muy cómodo e informal ...
Me detuvieron en la puerta. – No señor, si es para la A.F. debe realizar la fila – me dijo un guardia que bloqueaba el acceso al banco, mientras señalaba con el dedo una interminable cola que se perdía en lontananza.
Giré la cabeza en dirección a la fila y me encontré con no menos de 150 cabezas (300 ojos) que con odio me miraban pensando: “te querías colar pedazo de un sorete!”
Avergonzado por la situación, y dándome cuenta recién en ese momento que las veces anteriores me había “colado”, decidí pegar la vuelta y dejarlo para otra oportunidad (total, no había ni tanta necesidad ni tanta urgencia).
La cuarta vez, ya con temperatura estival, como yo estaba de licencia fui a media tarde (hora atípica para la concurrencia de interesados) y no existía fila alguna. Entré y salí.
Recién la quinta vez que hice el trámite fue que lo viví con las penurias asociadas a él.
Nuevamente un mediodía con temperatura estival.
Llegué y me encontré con una fila por fuera del banco de una cuadra.
Con resignación caminé hacia el final de la fila y allí me paré.
En cuestión de segundos atrás mío la fila se extendió de forma increíble, dando la vuelta a la esquina para luego perderse en el horizonte.
Yo iba preparado para esta situación, armado de paciencia y del reproductor de mp3.
Enseguida en mis oídos comenzaron a sonar los “old hits” que harían mas leve mi espera. Inmediatamente logré un aislamiento acústico que me transportó a un sitio de privilegio.
En mi planificación no tuve en cuenta al resto de mis sentidos lo que me jugó en contra.
No habían pasado 2 minutos cuando mi olfato, recordándome que él también existía, me hizo percibir un intenso olor agrio .... como a cebolla podrida para ser más exacto.
Las emanaciones olorosas que agredían a mi lóbulo olfatorio provenían de las axilas de tres individuos, compañeros de fila, ubicados inmediatamente adelante mío.
Ellos charlaban animosamente sin ser concientes de que proyectaban al exterior esa irritante nube invisible, la cual azotaba sin piedad mi percepción olfatoria.
Miré hacia atrás, pensando (inocentemente) que podría llegar a cederle el lugar a la persona que estaba atrás mío en la fila (solo era cuestión de buscar una excusa convincente ..).
Al girar la cabeza fui golpeado esta vez por un penetrante olor a queso rancio, proveniente de las patas de la gorda que estaba atrás mío en la fila. Sí, dije olor a “patas”.
Me expresé así porque aquello no eran pies. Los mismos, totalmente expuestos y “prensados” en un par de ojotas, se asemejaban más a las patas de cualquiera de los rumiantes que pastan por nuestras praderas, que a pies de un Homo Sapiens.
Tratando de disimular el nuevo latigazo recibido volví a mi posición inicial.
Pensé en complementar mi aislamiento auditivo con un poco de apoyo afectivo, por lo que me puse a escribirle un sms a Claudia:
Para: Claudia
Fila de 1500 personas mínimo. Me calentás la cena si no llego en hora cielo? Besosss

Apreté “send” ... y esperé escuchando mis “old hits” ..
“Hold the líne. Love isn’t always on time” sonaba la música y yo ahí balanceándome en la fila, no bailando, si no tratando de esquivar olores.
Una vibración en la cintura me sacó de mi juego de eludir olores. Me detuve entonces para ver el sms recibido:
De: Claudia
Jajaja
No te preocupes. Te guardo las sobras! Te amoooo

Con el mensaje recibido ya tenía el apoyo moral necesario para seguir esperando ...
Aburrido miré hacia el suelo y descubrí todas las baldosas cagadas por las palomas.
Aparentemente nadie era conciente del peligro, y si lo eran .. ninguno se veía preocupado.
Retomé mi bailoteo, pero esta vez además de balancearme esquivando olores, también trataba de realizar algún zigzag aleatorio a fin de desorientar a las palomas que desde las cornisas pudieran estar tomando puntería conmigo.
Luego de un rato de esperar la fila se movió!!!
“Message in a bottle, yeah ... ” sonaba mientras yo escribía un nuevo sms:
Para: Claudia
Contra todo posible diagnóstico avanzamos 35 mts. de un saque. No pude ver si los primeros de la fila entraron al Brou o si fueron eliminados por francotirador del Bps

Uno de los 3 “encebollados” de adelante mío “aleteó” un poco y nuevas emanaciones reforzaron aquella nube invisible que, por causa de los rayos del sol, se hizo más densa ...
Recibí nuevo mensaje de apoyo:
De: Claudia
Los eliminaron x feos
Intentando evadirme un poco respondí:
Para: Claudia
Esto es como la fila para las audiciones de American Idol. Me habré equivocado de lugar y estaré a punto de hacer otro papelón?
Un poco más de sol, y las delicadas fragancias que me rodeaban traspasaron el umbral de lo tolerable. Estaba a punto de desfallecer ....
Esta vez busqué apoyo en otro argumento y se me ocurrió el económico.
Pensé: “600 pesos por aproximadamente una hora de tortura ....mmmmmm ...”
Me puse a realizar cálculos ....
Si yo ganara 600 pesos por hora ... en mi semana de 44hrs laborables ganaría $ 26.400 .... y en 4 semanas de trabajo ganaría $ 105.600 !!
Por $ 105.600 me fumo los olores que sean!! me dije a mi mismo dándome ánimo.
De pronto inesperadamente la fila se volvió a mover!!! Y se movió ... y se movió .. y se movió .... y avanzó y avanzó y avanzó!!
No lo podía creer, me emocioné profundamente y estuve a punto de romper en lágrimas (creo que me contuve por vergüenza).
Cuando ya casi estaba llegando al acceso al Brou ví parado en la vereda a un funcionario del banco, el cual “supervisaba” el ingreso, “arreando” a los infelices que hacíamos fila.
El funcionario público, que me recordaba muchísimo a Marty Feldman, a medida que pasábamos adelante suyo nos obsequiaba una mirada de desprecio, como si todos fuéramos asesinos seriales en nuestro camino al patíbulo.
Pensé que tendría tanta mala suerte como para que la fila se volviera a detener cuando yo estuviera a medio metro de la puerta ......... pero no fue así y pude ingresar al banco.
Una vez adentro, como otro funcionario nos dividió en filas (una frente a cada caja) tuve la suerte de alejarme de los tres emisores del “concentrado de cebolla” que quedaron a mi derecha en una fila paralela. A la gorda le perdí la pista.
“Won’t you take me to Funkytownnnn … won’t you take me to Funkyyyytownnn” sonaba ahora en mis oídos la música de mi reproductor de mp3 ....
Ahora adelante mío estaba una señora con 5 pequeños de distintas edades, los cuales saltaban, se revolcaban por el piso y se peleaban entre ellos. Molestaban a más no poder ..
Llegué a la conclusión que solo los llevaba a hacer el trámite como “comprobante in situ” de que cobraba por cada uno de ellos (de ninguna manera podría disfrutar de su compañía).
El más chiquito de ellos se dio vuelta para mirarme.
Observé que de sus narinas colgaban sendas “velas” de un tono verde oscuro que casi casi llegaban a apoyarse sobre sus labios.
Apiadándome de la criatura, metí la mano en mi bolsillo en busca de los pañuelos ..... pero antes de que pudiera sacar la mano, sin dejar de mirarme, el pequeño sacó rápidamente su lengua y “barrió” en forma acrobática los velones, arrastrándolos hacia su boca.
Instintivamente desvié la mirada y lo dejé deglutiendo a placer ....
Tenía aun por delante varias personas antes de llegar a la caja, y aburrido me puse a observar la fila a mi izquierda.
En esa fila, casi frente a la caja, la primer persona estaba vestida con un pantalón, camisa, corbata y saco, el siguiente vestido onda “motoquero”, el que lo seguía era un obrero de la construcción en musculosa y con casco puesto, y atrás de este había uno con uniforme de guardia (de seguridad) ...... me faltaba el indio y eran los “Village People” Uruguayos ..
Cuando ya divagante me preguntaba si lo que ellos cantarían sería el “Bicho Bicho”, a mis oídos (desde mi reproductor de mp3) llegó el conocido: “Young man, there’s no need to feel down. I said, young man, pick yourself off the ground” de los originales Village!!
No llegué a escuchar más. La espontánea carcajada que largué sacudió mi cuerpo como si hubiera recibido una descarga eléctrica y los audífonos se cayeron de mis oídos.
Casi todas las filas se dieron vuelta a mirar al ridículo, que en medio de aquel lugar tan serio, se atrevía a interrumpir la monotonía del ruido de oficina con una carcajada.
Minutos mas tarde llegó mi turno. El cajero tomó mi documento y lo miró al derecho y al revés, como si de la simple observación de mi cédula pudiera deducir si yo estaba cuerdo (por el papelón de la carcajada). Finalmente accedió a pagarme la fortuna que había ido a buscar, previa firma del correspondiente recibo (el cual también chequeó a fondo).
Giré para salir y al cruzarme con mis ex compañeros de la fila derecha los saludé con un leve gesto de cabeza y un “nos olemos en dos meses” ...


Walter Vitureira
Primate con aportes

lunes, 13 de abril de 2009

Susto en Paysandú - Semana de la Cerveza ...

----- Original Message -----
From: Walter y Claudia
To: Walter y Claudia
Sent: Monday, April 13, 2009 12:46 PM
Subject: Susto en Semana de la Cerveza - Paysandú

SUSTO EN SEMANA DE LA CERVEZA - PAYSANDÚ

Semana Santa 1992 – Ninguno de los 4 había ido antes en “Semana Santa” a Paysandú, ciudad en la que se celebraba la tradicional “Semana de la Cerveza”.
Mi único recuerdo de Paysandú era una fotografía en la que a mis 5 años me tomaron con toda la cara manchada por devorarme a “mano limpia” un postre Chajá.
Y siendo más exacto, creo que ninguno de mis amigos; Gustavo, Alvaro o Fernando jamás había ido a Paysandú.
Salimos de mañana muy temprano en mi Ford Corcel, con destino a la capital Sanducera.
Como nuestra única referencia en ruta era un descolorido mapa de nuestro país, recortado de la base de una caja de Serranitos de la Confitería Irisarri, nuestro arribo a Paysandú fue a media tarde (dentro de todo nuestro sentido de la orientación no anduvo tan mal).
Para hacer honor a la celebrada semana, durante todo el trayecto en auto fuimos tomando ... mate.
Mate amargo con bizcochos, y además siempre respetando los límites de velocidad y normas de tránsito (esta explicación la agrego solo por si mi relato cae en manos de algún funcionario de Policía Caminera).
Para hacer más ameno el viaje charlábamos, cantábamos desafinadamente y contábamos chistes. El chiste premiado con más carcajadas fue el siguiente:
“En un zoológico en el mayor momento de afluencia de visitantes un empleado descubre que la jaula del león estaba mal cerrada y que el mismo se había escapado ...
A los gritos el hombre alerta al público de la fuga de la fiera y ahí empieza el desastre ..... el león, el león!!!!
La gente presa del pánico corre en todas direcciones y comienzan a subirse a la copa de los árboles más cercanos.
Los que ya se sentían a salvo en las alturas miraban hacia abajo a la gente huyendo y de pronto descubren a un minusválido en su silla de ruedas también tratando de huir.
Nerviosos sin saber como ayudarlo comienzan a gritar: “el paralítico, el paralítico!!!”
Entonces el minusválido, transpirando a más no poder, con desesperación responde a los gritos: “Hijos de puta!! Déjenlo que él elija solo ...”
Volvamos a nuestro arribo a Paysandú a media tarde ....
En el centro de la ciudad encontramos una Oficina de Turismo de la Junta Local y entramos a preguntar por la ubicación del camping.
El funcionario que nos atendió, casi riéndose por nuestra consulta, nos informó que la zona de camping hacía mucho más de una semana que estaba bajo las aguas del Río Uruguay, debido a la gran creciente que había cubierto gran parte del litoral.
Siguió ampliando la mala noticia informándonos que los hoteles se encontraban todos completos y no quedaba lugar para hospedarse ni siquiera en una pensión de mala muerte.
Como un alojamiento que no fuera en carpa estaba por fuera de nuestro presupuesto, esta última información no nos molestó en lo más mínimo.
Luego de las malas noticias, el funcionario pasó a darnos las buenas: varios vecinos de la ciudad enterados de que el camping no estaba disponible habían llamado ofreciendo sus jardines, terrenos o fondos a potenciales acampantes.
Solo quedaban 2 direcciones de vecinos con lugares disponibles y el funcionario improvisó en un papelito arrugado una especie de planito para llegar a ellas. Una vez allí deberíamos negociar con el dueño de casa el costo de la instalación de la carpa.
La primer dirección era en una zona bien alejada de la ciudad, y cuando llegamos a ella nos encontramos con una casa muy humilde.
El espacio verde que nos ofrecían era en el fondo de la destartalada casa.
El principal problema para quedarnos allí era que si salíamos de juerga no podríamos volver a la carpa luego de las 22hrs (hora en que se acostaban), y solo nos abrirían la puerta en la mañana a partir de las 0830hrs (hora en que se despertaban a matear).
Nosotros habíamos ido a Paysandú especialmente a disfrutar de la vida nocturna de la ciudad en esa semana, por lo que la instalación de la carpa allí quedaba descartada.
Por más que dimos vueltas no logramos dar con la segunda dirección y decidimos volver a la Oficina de Turismo de la Junta Local.
El funcionario ahora nos esperaba con noticias frescas ...
Para solucionar en parte el tema del alojamiento de los turistas que estaban llegando a la ciudad, habían autorizado excepcionalmente a instalar carpas en el espacio verde del zoológico de la ciudad.
Nos debíamos apurar y salir hacia allí rápidamente ya que en dicho zoológico el área verde destinada normalmente a realizar picnics tenía espacio como máximo para 8 o 10 carpas.
Al llegar al Zoo debíamos preguntar por Fernández.
Con un nuevo plano improvisado en un papelito más arrugado que el anterior, salimos en busca del zoológico y de Fernández.
En el camino hacia nuestro futuro alojamiento Gustavo comento: “Mirá si el león se escapa mientras estamos durmiendo!” a lo que todos respondimos con estruendosas carcajadas ..
Llegamos y vimos que el predio del zoológico se encontraba cercado por un tejido de alambre y el acceso principal protegido por un portón de madera muy al estilo de una tranquera de estancia.
Del otro lado del portón, parado y tan firme como un guardia inglés en el Palacio de Buckingham estaba Fernández.
Cuando le explicamos que nos enviaban de la Junta Local nos franqueó el acceso y nos señaló hacia donde dirigir el auto para descargarlo e instalar la carpa.
Ya en el espacio verde, mientras nos apurábamos para armar las carpas con la poca luz natural que quedaba, apareció Fernández.
Traía un block para tomar nota de nuestros nombres, de los datos del vehículo y también para ponernos al tanto de las reglas que habían impuesto a los acampantes.
Después de anotar nuestros nombres arrancó con su “speech”:
- Esta zona verde no contaba con iluminación ni toma corrientes (el lugar no estaba destinado a acampar, ni tampoco estaba previsto que hubiera gente en la noche).
- Solo podríamos encender fuego durante el día en los pequeños parrilleros que habían en ese espacio destinado a picnics y deberíamos evitar dejar bolsas tiradas o mugre.
- Podríamos utilizar los servicios sanitarios que se encontraban en el parque, los que además y por suerte para nosotros, contaban con 2 duchas
- Deberíamos abstenernos de realizar ruido en la noche para no molestar a los animales.
- También para evitar molestias a los animales no podríamos movilizar los vehículos entre las 2100hrs. y las 0900hrs.
- Sí podríamos entrar y salir caminando sin inconvenientes en cualquier horario. Sugería que sacáramos el auto antes de dicha hora y que luego si volvíamos de madrugada lo estacionáramos en la puerta del Zoo (ingresando luego a pie al parque zoológico)
- No podríamos recorrer el área de las jaulas durante la noche, manteniéndonos solo en el área verde destinada ahora a las carpas
- Debido a lo especial de la situación no existiría costo alguno por la utilización de este espacio en el cual habíamos instalado la carpa

Aceptamos las reglas sin chistar, ya que todas ellas nos parecían coherentes y justas.
Estábamos muy cansados como para pretender recorrer el zoológico, y como ya había bajado el sol esperaríamos hasta el día siguiente para conocerlo.
Decidimos turnarnos para ir a las duchas. Como me tocó el segundo turno, aproveché para sacar el auto fuera del predio del zoológico. Lo estacioné del otro lado de la tranquera y volví en penumbras hacia la carpa .
Cuando volvieron de ducharse Alvaro y Fernando nos avisaron que el agua estaba fría ..
Gustavo y yo salimos desde la carpa hacia los baños en total oscuridad, caminando lentamente por el césped. No había luna, y si la había estaba oculta tras las nubes, nos orientaba solamente el haz de luz que se escapaba por la ventanita de la puerta del baño.
Al entrar al baño del zoológico municipal no pudimos más que dejar escapar un suspiro añorando los baños del camping de la Barra del Chuy.
El estado de higiene del baño era el de esperarse de un baño público; asqueroso, hediondo y deplorable .... pero al menos tenia inodoro!!
Las 2 duchas ... eran simplemente 2 caños que salían de la pared casi a la altura del techo, sin roseta alguna.
El agua caía vertical en forma de chorro y no estaba fría, estaba helada!!
Lo problemático no era enjabonarse ya que mojarse las manos y con ellas hacer espuma no costaba tanto. Enjuagarse era lo difícil .....
Lo que decidimos hacer fue correr de un lado a otro del baño, pasando por debajo del chorro solo fracciones de segundo, en las que el jabón y la espuma debían separarse de nuestro cuerpo.
La ducha en esa modalidad nos llevó mas tiempo del previsto e incluso no logramos sacarnos el jabón de varias partes del cuerpo.
Cuando salimos del baño la oscuridad era completa. Ya no teníamos como destino el baño con su pequeño haz de luz, si no que el mismo quedaba a nuestras espaldas.
De nuestras carpas (donde fuera que estuvieran) no salía ninguna luz que nos sirviera de referencia. Arrancamos a caminar más lento que antes, casi con miedo meter el pie en algún pozo , o peor aún de pisar caca ...
Avanzábamos paso a paso, casi “tanteando” el camino y hablando muy bajito (no se porqué los dos asumimos que si hacíamos ruido nos íbamos a caer).
Nuestros pasos no se sentían sobre el pasto y solo escuchábamos lo que creíamos eran sonidos/cantos de pájaros.
A una distancia de unos 15 metros divisamos la silueta muy alta de una construcción, algo así como una jaula, e inmediatamente nos dimos cuenta de que habíamos errado el camino.
Sin decir intercambiar palabras habíamos avanzado quizás 1 o 2 metros más, y fue ahí que distinguimos la oscura silueta de algo que se movía hacia nosotros. En ese mismo momento el sonido de los pájaros cesó y el silencio fue absoluto.
Sea lo que fuere, dicho animal estaba fuera de la jaula y venía de frente hacia nosotros.
Forzando la vista yo percibí que era un cuadrúpedo, cuya altura apenas superaba mi cintura, y cuyo largo estimé en un metro y medio, quizás un poco más. El animal se movía silenciosamente, con sigilo siempre en dirección hacia nosotros .....
Fui presa del pánico y me congelé. No me pude mover ni un centímetro.
Sé que Gustavo pensó lo mismo que yo porque también quedó clavado al piso sin poder moverse. Solo pude mirarlo de reojo. Noté que no movía ni un músculo.
Yo no estaba seguro si ahora el fuerte sonido que escuchaba era el de mi corazón, a punto de salirse por mi boca, o el del corazón de Gustavo que con seguridad estaba en la misma ..
Avanzó 2 metros más y pensé: “hasta acá llegamos Gustavo ..”
Sé que me escuchó porque luego oí sus pensamientos: “fue todo un gusto Walter ..”
Estábamos a punto de cerrar los ojos ... entregándonos al destino, con la bestia de frente a nosotros (a unos 4 metros máximo), cuando de pronto realizó un giro de 90 grados .............. y el cansado pony siguió pastando en otra dirección.
Ya con el animal de costado, ofreciéndonos toda su reconocible silueta fue que nos animamos a llenar de aire nuevamente nuestros pulmones. No hicimos comentarios ...
Ni siquiera tuvimos fuerzas para reírnos.
Poco nos faltó para que tuviéramos que volver a la ducha a higienizarnos.


Walter Vitureira
Primate asustadizo