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lunes, 6 de julio de 2009

8 - La Parapsicología como herramienta en la búsqueda de Lezama

Nuevamente les sugiero a los navegantes que llegan por primera vez a este puerto que antes de continuar con la lectura de este texto lean las entradas 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 (ya que sino de otra manera pensarán que soy un orate). Quienes ya han leído la serie de mini-cuentos protagonizada por el primate y la profesora Lezama saben que no estoy cuerdo, y por eso pueden proceder directamente a leer el texto. Sé que de todas maneras tanto unos como otros, a pesar de mis sugerencias, harán lo que mejor les plazca .... y por eso sin más demoras aquí va el texto:

La Parapsicología como herramienta en la búsqueda de Lezama

El problema de la identidad de Lezama me seguía atormentando …
Como no apareció en los últimos 3 capítulos de “Lost” ya descarté aquella loca teoría, así como también descarté otras que había formulado y no pude llegar a probar.
Mientras esperaba que apareciera por arte de magia algún indicio de Lezama, aproveché para seguir contactando en Facebook a amigos y compañeros del liceo. Ninguno de ellos la recuerda o ha oído jamás de ella, y todos se muestran escépticos en relación a su existencia.
No quise plantear este problema frente a ningún psiquiatra por temor a terminar internado.
El siguiente y lógico paso a dar era contactar a un parapsicólogo, para así mediante la hipnosis realizar una regresión y dar finalmente con la identidad de mi profe de Literatura.
Para comenzar la búsqueda del parapsicólogo puse los dedos en el teclado, y conjuré al ya fatigado y fastidiado “Google” (cada vez que lo llamo creo sentir desde el parlante de mi PC un “uffa!” seguido de una sarta de improperios que no me atrevo a reproducir).
Como usé un filtro para que el rastreo se realizara únicamente sobre páginas de Uruguay, la consulta me trajo como resultado una serie de opciones solo disponibles en nuestro país.
El primer resultado correspondía a un Parapsicólogo y Tarotista Internacional (con ese título se presenta en su página) que redactó su aviso con tantas faltas de ortografía que probablemente haya sido alumno del Maestro Firpo (les recomiendo leer: La mosca es un incesto – recopilación del ya mencionado docente). Ignoré a esta opción ya que con tantas faltas de ortografía no podía ser jamás el indicado para ayudarme buscar a la profesora.
El profesional de la segunda opción, que debía su nombre a un artista del Renacimiento, se ofrecía a ser mi consejero usando la fuerza del amor. Realmente dudé de sus intenciones cuando leí aquello del “amor” y de la “fuerza” (Cómo me iba a dejar hipnotizar por este individuo? Y si era un depravado que buscaba aprovecharse solo para conseguir sexo?).
Evidentemente también lo descarté, pero esta vez por temor a perder mi hombría (razoné que valía más la pena seguir loco pero con el culo 0 km).
El tercer resultado era un Profesor que se anuncia a través de Mercado Libre, y allí ha detallado su amplia trayectoria y conocimientos (que van desde técnicas ancestrales de Alta Magia Europea a modernas técnicas parapsicológicas). También lo descarté porque sus conocimientos y experticia excedían ampliamente lo que yo buscaba.
El resto de los resultados eran noticias sobre parapsicólogos falsos, y vínculos a páginas fuera de nuestro país. Allí finalizó mi intento de encontrar al parapsicólogo en la web.
Un rato más tarde, luego de atender un par de llamadas de clientes, apagué el PC y con la satisfacción del trabajo cumplido me abrigué para salir hacia casa.
Mientras esperaba al ómnibus me distraje leyendo los carteles que se suelen engrampar a los árboles en espera de captar clientes para todo tipo de actividades/negocios.
Ni la excursión en tren a Minas, ni las clases de guitarra, o la compra de autos al contado llamaron mi atención. El aviso que casi me hacer perder el ómnibus fue el de Doña Cata.
La gastada fotocopia engrampada al árbol proclamaba: “Doña Cata – Parapsicólogía, Videncias, Tarot Egipcio, Literatura Esotérica, Trabajos y Búsquedas – consultas al XXX XX XX o en Florida XXXX” (como ven, no quiero pasarle el “chivo” gratis a Doña Cata).
El aviso en sí, a pesar de publicitar por una vía más humilde, era tan confiable en contenido como el de aquellos que proclamaban sus dones y prodigios en Internet.
Increíblemente mientras como hipnotizado yo leía este aviso, en mis auriculares sonaba el tema “Black Magic Woman” de Santana. Me percaté de esto mientras trataba de subir al 116 (que ya estaba por irse), y llegué a la conclusión de que no podía ser una coincidencia.
Incluso comparando, noté que Doña Cata aventajaba al resto porque una consulta con ella no requería ni trasladarse al interior del país, ni tampoco era una “fría” consulta vía e-mail.
Fuera de Doña Cata, la última opción que me quedaba era llamar al 0900 1711 y que me hipnotizaran por teléfono (asunto que realmente no creía que fuera posible).
Como era de esperar, mi cerebro de primate no logró retener los 7 dígitos que componen el número telefónico de Doña Cata, y no tuve más remedio que esperar al día siguiente para poder ingresar el mismo en la agenda de mi celular.
Luego de un largo rato de indecisiones y dudas, llamé al teléfono de Doña Cata y pedí una consulta sobre las 1300hrs (aprovechando el horario del almuerzo en que permanece cerrada nuestra agencia). Anoté la dirección de la prodigiosa mujer y seguí trabajando.
Al mediodía, sintiendo frío en la cara y vergüenza en el corazón, caminé con prisa esas cinco o seis cuadras hasta la casa de la calle Florida.
Para el frió llevaba: el saco, una bufanda y la trinchera ..... y para la vergüenza: solo mi usual rostro de piedra. Sin lugar a dudas soportaba la vergüenza solamente por la necesidad de sacarme a la profesora Lezama de la cabeza.
A falta de timbre, me presenté golpeando con los nudillos en la despintada y añeja puerta.
Debí insistir varias veces para que minutos después, con un estridente chirrido, se abriera la puerta. Detrás de ella, en una postura semi-encorvada por sus avanzados años y con una piel curtida por el sol, me esperaba Doña Cata vestida con mil y un colores gastados.
La seguí por un interminable corredor hasta una pieza que oficiaba de living y que contaba como único mobiliario con una mesita cuadrada y dos viejas sillas con respaldo tejido.
Solo manchas de humedad decoraban unas altas paredes donde las sombras se balanceaban al compás de la lamparita que colgaba del techo. A su vez la amarillenta lamparita de 25 watts se balanceaba al compás de la gélida corriente de aire proveniente del corredor.
Una raída cortina de tela con estampado de los setenta ocultaba parcialmente de la vista a la pieza contigua. La gastada tela no era lo suficientemente oscura como para disimular el brillo de las velas, ni tampoco el ancho de la misma cubría toda la apertura y por el espacio libre se apreciaban varios estantes con ofrendas y velas que acompañaban variadas estatuas de santos, demonios y viejos retratos en blanco y negro.
Mi observación fue interrumpida por Doña Cata que me invitó a sentarme con un gesto de su mano mientras me decía con voz lúgubre: - "Ud. joven vino en busca de respuestas"
Rápidamente comencé a responder: - "Sí, yo quiero saber si Ud. sabe hip .."
Doña Cata me interrumpió levantando su mano, haciendo un gesto de “Alto!” y acto seguido cambió el lúgubre tono de voz por uno más parecido al de un vendedor ambulante y me largó lo siguiente: - "¿Quiere que le haga un trabajo de desatar nudos? ¿Quiere provocarle herpes a su jefe? ¿Quiere que saber sobre su futuro y pasado con el Tarot Egipcio? ¿Quiere vengarse de una mujer por despecho? ¿Quiere que le tire los buzios? ¿Quiere que le lea la borra del café? Quiere que le lea los hongos del pie?"
Aturdido por el rápido y confuso discurso, y distraído por el incontrolable movimiento de las arrugadas manos de la anciana no pude elegir una opción.
Doña Cata leyó el desconcierto en mi rostro y decidió arrinconarme. Antes de que yo pudiera abrir la boca ella volvió a la carga con su preparado discurso: - "¿Quiere que le haga un trabajo de desatar nudos? ¿Quiere provocarle herpes a su jefe? ¿Quiere que saber sobre su futuro y pasado con el Tarot Egipcio? ¿Quiere vengarse de una mujer por despecho? ¿Quiere que le tire los buzios? ¿Quiere que le lea la borra del café? Quiere que le lea los hongos del pie?"
Con esta repetición logré entender palabras que no capté la primera vez, pero nuevamente demoré mi respuesta. Como Doña Cata no pensaba darme tregua soltó por tercera vez su amplio repertorio de servicios.
Ante de que ella llegara al final de la primera pregunta de mi boca inesperadamente salió un: - “Tarot!!, eso ... Tarot Egipcio”
Como por arte de magia mi voz detuvo su discurso y enseguida como impulsada por un resorte la anciana se levantó de su silla y abandonó la habitación.
A esa altura yo ya estaba más que arrepentido de haber ido a la casa de Doña Cata y solo deseaba que ella hiciera rápido lo del Tarot para pagarle y volver a la oficina.
Mientras Doña Cata del otro lado de la cortina buscaba y revolvía, de este lado yo trataba de recordar las opciones que ella ofrecía...
Eso de “desatar nudos” no me llamaba la atención (lo tenía claro desde que aprendí a atar mis cordones sin ayuda).
Por lo de “los herpes para mi jefe” ... pensé que el pobre tenía más que suficiente con su problema de gota!
Aquello de “tirarme los buzios”, si lo hacía literalmente, podría ser peligroso (recordé la fea experiencia cuando en mi niñez me rompieron un diente de una pedrada y no quería correr el riesgo de que se repitiera la situación).
Lo de “la borra del café” pensé que implicaría tener que tomar primero el líquido y no quería tampoco arriesgar mi salud con un brebaje preparado por la anciana.
Lo que sí me desconcertó fue lo de la “lectura de los hongos del pie”. ¿Cómo podría saber Doña Cata de mi problema de pie de atleta? ¿Sería realmente Doña Cata una vidente? ¿Podría ella ayudarme a descifrar quién era realmente Lezama?
En esos pensamientos estaba cuando me percaté que Doña Cata ya estaba sentada nuevamente frente a mí con un gran mazo de cartas entre sus arrugadas manos.
Luego de entreverar las cartas y pedirme que hiciera un corte, pasó a acomodarlas ocupando la totalidad de la mesa.
Estuve a punto de levantar tres cartas y tocar envido, pero me di cuenta que mi chiste solo alargaría las cosas y me contuve.
Una a una, Doña Cata, comenzó a dar vuelta las cartas en orden aleatorio.
Yo las observaba atentamente en búsqueda de puntos de ataque y defensa (así me había enseñado Tiago cuando jugábamos con sus mazos de Yugi Oh!)
Mi cara de despiste debió ser grande y creo que fue lo que dio pie a Doña Cata para comenzar a hablar. Entonces usando una voz diferente a las anteriores y señalando a las cartas dijo: - “Sé de su pasado, sé que ha sufrido”Como paya la vieja!, me dije a mi mismo.
- “El alejamiento de ese familiar le hizo mucho daño”, continuó diciendo la anciana con el nuevo tono de voz.
Mientras la escuchaba yo pensaba que su discurso se ajustaba fácilmente a un 90 o 95% de sus clientes y que era una manera muy sencilla de robarle la plata a la gente.
- “Lo que a Ud. le preocupa tiene relación directa con un suceso reciente que está vinculado a algo del pasado”, dijo Doña Cata. Bla, bla, bla, bla, pensé yo.
La anciana hizo una pausa y me miró fijo, directo a los ojos, como intentando leer mis pensamientos. Sin dejarme intimidar le mantuve la mirada mientras trataba de imaginar con que dato intentaría sorprenderme.
Doña Cata volvió a hablar: - “Su búsqueda no será sencilla. Ud. mismo lo hace más difícil. En su cabeza convive lo humano con el instinto animal”
Increíble!, pensé en ese momento. Ni que me conociera! .... solo me faltaba enterarme de que la anciana leía con frecuencia mi blog!!
Doña Cata bajó la vista, eligió tres cartas más y las dio vuelta. Al ver las figuras en las cartas sus cejas se alzaron y su boca formó un amplio círculo en señal de asombro.
Una fracción de segundo después, con una voz lúgubre y sin dejar de mirar las cartas, me dijo: - “Ud. está poseíiiidooo”
- “¿Poseído?, pregunté yo con la voz casi quebrada, mientras sentía que los pelos de mi nuca se erizaban y que el frío en la habitación se hacía insoportable.
- “Sí, poseíiiidoooo”, repitió Doña Cata.
- “Poseído porque su mente es débil. La suya es una mente inferior, una mente a medio camino entre el animal y el hombre. Solo las mentes inferiores pueden ser poseídas”
A esa altura la anciana me había hecho pasar del escepticismo al aburrimiento, del aburrimiento a la incredulidad, de la incredulidad al miedo y por último me estaba dejando a la altura de un felpudo!
Yo siempre supe que no era brillante, pero tenía la esperanza de estar dentro del promedio, de la gente “normal”. Nunca pensé que mi idiotez se notara a simple vista pero no cabía duda alguna que la anciana lo había percibido y se quería aprovechar de mí.
- “¿Poseído?, ¿por quién?” pregunté como un bobo, dándole oportunidad a seguir hablando.
- “Por una puerta giratoria .......... que Ud. se aspiró!”, respondió Doña Cata señalándome con su huesudo dedo índice.
Sin dejar de mirar la mugre que ella tenía debajo de la uña, pensé aliviado: “Ahhhhhhh!! ahora sí” “y .... hablando de aspirar, ¿ qué carajo se habrá jalado esta vieja cuando se fue sola a la pieza de al lado?"
La anciana se paró de su silla, sin dejar de señalarme, en un gesto que yo interpreté como “hasta acá llegó lo del Tarot”.
Conducido por su voluntad me paré, y enseguida Doña Cata apoyó rápidamente su mano sobre mi espalda y comenzó a guiarme por el pasillo hacia la puerta de salida.
En mi camino hacia la calle traté de buscar mi billetera pero la anciana me empujaba hacia fuera con prisa.
– “¿Cúanto és?”, traté de decir, pero ella interrumpió y me dijo: - “El camino que le espera lo debe transitar solo, sin ayuda. Solo así encontrará lo que busca y superará la posesión”
Mientras terminaba su frase apoyó la otra mano en mi espalda y con las dos me dio un gran empujón hacia la calle, cerrando la puerta tras de mí.
Asombrado por las incoherencias y disparates de la anciana me prendí la trinchera y di cuatro o cinco pasos alejándome de allí.
Enseguida pensé que si Doña Cata más tarde se daba cuenta que no le había pagado en su locura sería capaz de dedicarme una Macumba o de hacer un Muñeco Vudú mío.
Volvía atrás y comencé a golpear repetidamente la puerta en espera de la anciana.
Segundos después se abrió la puerta de la casa de al lado y salió un chico de doce o trece años, con una sonrisa de oreja a oreja, y me miró como asombrado ...
Me dijo: - “Se va a gastar las manos golpeando porque ahí hace seis meses que no vive nadie. La casa está abandonada”- “Yo preciso hablar solo un minuto con Doña Cata, nada más ..” , le respondí.
- “No llego a tiempo señor. La vieja de las cinco polleras murió hace seis meses”, dijo él
- “Estaba bastante jodida la pobre. Mi madre la cuidaba y le daba una mano cuando podía” , agregó con seriedad/tristeza en su rostro.
- “Noo, yo digo Doña Cata. La que me hizo lo del Tarot”, le respondí para aclarar todo.
- "Sí, Doña Cata, la de las cinco polleras. Ella hacía todo eso de las cartas, las velas y los santos. La pobre estaba muy triste porque su hija no venía a verla. Creo que era profesora de Literatura o algo así" ... me dijo el chico, y luego de bajar la vista continuó contándome: - “Yo para ella hice los cartelitos de los árboles para agradecerle que me dijo que siguiera pateando la pelota porque un día el Casal me iba a llevar a Europa. Lo tenés al Paco, no? Nos salvamos! Y me llevo a mi mamá conmigo para Italia o por ahí!”. Terminó así su oración y me regaló otra sonrisa de oreja a oreja. Luego se fue corriendo hacia la esquina con la pelota abajo del brazo, y allí se juntó con dos chicos más que lo esperaban.
Golpeé la puerta un par de veces más, y como la anciana no salió me fui a la oficina a donde llegué con el tiempo justo para almorzar.
El cartel arrugado aún está en el árbol de la parada del 116. Ayer lo volví a leer ...
Con seguridad que el chico de la gran sonrisa me quiso hacer una broma, o no?


Walter Vitureira
Primate esotérico

viernes, 12 de junio de 2009

7 - Caminando por el límite de la cordura y la locura

A los navegantes que llegan por primera vez a este puerto les sugiero, antes de continuar con la lectura de este texto, que lean las entradas 1, 2, 3, 4, 5 y 6 ya que sino de otra manera pensarán que soy un orate.
Tanto los que me conocen personalmente, como aquellos que han leído la serie de mini-cuentos protagonizada por el primate y la profesora Lezama saben que no estoy cuerdo, y pueden proceder directamente a leer el texto.
Como sé que de todas maneras tanto unos como otros, a pesar de mis sugerencias, harán lo que mejor les plazca .... sin más demoras paso a dejar aquí el texto:


The Quest for Mrs. Lezama - Caminando por el límite de la cordura y la locura

Habían pasado varios meses pero la pregunta de Raquel seguía dando vueltas en mi cabeza: - Y quién era Lezama?
Para mi tormento, esta interrogante ya se había sumado a los más profundos misterios universales; - quiénes somos y a dónde vamos? , - cuál es el sentido de la vida? , - existe Dios? , - quién es o quién era Lezama?
Los ecos de esta última frase resonaban en mi interior cada vez con más frecuencia, y era conciente de que no podría ignorarlos por mucho tiempo más.
Por suerte para mí la fastidiosa voz del “notebook, notebook, notebook” no se volvió a manifestar nunca más, y esta nueva y torturante pregunta que se repetía una y otra vez en mi cabeza lo hacía con mi propia voz …..
Desde aquella inesperada charla vía msn no me había vuelto a comunicar con Juan Pablo González (honestamente porque temía que él quisiera ahondar en mi disparatada pregunta).
Consideraba muy probable que todavía no se hubiera olvidado de lo que le escribí ese día:
- Che, tenés idea que es de la vida de nuestra profesora de Literatura, la vieja Lezama?
Consulta a la que él en ese momento respondió: - Te diste a la bebida? o es que te caíste de cabeza de la cama? - Nosotros teníamos al pelado Gutierrez en Literatura! Aquel viejo gay que idolatraba al Quijote. De quién carajo me hablás vos? Quién es Lezama?
Las últimas dos veces que me percaté que JPG se conectaba a msn ….. cambié rápidamente mi estado a “ausente”.
Como no podía seguir escondiéndome de JPG ni tampoco podía seguir ignorando los ecos, decidí que tenía que tomar cartas en el asunto.
La solución a todo este problema era encontrar quién es/era la Prof. de Literatura Lezama (algo muy sencillo de formular, pero bastante difícil de concretar).
Gracias al crecimiento exponencial de las redes sociales en Internet, decidí encaminar por Facebook la búsqueda de otros ex compañeros de Liceo que pudieran conocer a esta profesora y que pudieran brindarme datos de ella.
Encontré varios grupos de alumnos y ex alumnos del Liceo 26, y realicé un chequeo de todos sus integrantes (al principio no creía conocer a ninguno).
Como no estaba dispuesto a darme por vencido ingresé a los foros de dichos grupos.
Foros en su mayoría aburridos y que no me llamaron la atención …. hasta que finalmente encontré uno en que se hacían comentarios recordando a distintos profesores.
Allí dos usuarios habían dejado comentarios sobre algunos profesores que yo recordaba, por lo que asumí que ellos debían ser de mi misma generación.
Intentando generar un primer contacto con alguno de estos usuarios dejé en el foro mis recuerdos y comentarios sobre esos profesores.
Como era posible que no hubiera ninguna respuesta hasta el día siguiente aproveché y me dediqué a buscar en la web a la profesora de Literatura Lezama.
Luego de sondear en Google y también en otros buscadores solo logré ubicar a 2 profesoras de Literatura con dicho apellido.
La primer coincidencia hallada: www.grupoese.com.ni/1999/bm/40/profe40.htm corresponde a la Sra. María Luisa Lezama, maestra y profesora de Español y Literatura, nacida el 27 de Junio de 1899 en México. Esta profesora Lezama, docente de muchas generaciones, jamás dictó cursos en nuestro país.
La segunda: www.morenofraginals.com/Data_files/EloisaLezamaLima_comment.html corresponde a la Sra. Eloísa Lezama Lima, profesora universitaria de Literatura, hermana del famoso escritor Cubano José Luis Lezama Lima. Tampoco esta docente dictó cursos aquí.
Desilusionado por los resultados hallados en Internet , no me quedaba más remedio que esperar al día siguiente para poder chequear si alguien había “mordido el anzuelo” con mis comentarios en ese foro.
A la mañana siguiente ingresé por Facebook en el foro del grupo y con agrado encontré una respuesta a mi comentario.
La respuesta era de Daniel Alvarez (nombre que me “sonaba”), y con él intercambiamos varios comentarios (llegué a la conclusión que habíamos estado juntos en algún año).
Cuando hice comentarios sobre mi salón de primer año (conocido como “el gallinero”), Daniel lo reconoció inmediatamente y comenzamos a recordar compañeros en común.
En un esfuerzo sobre humano (mejor dicho sobre primate) movilicé la materia gris y logré realizar la conexión entre nombre: Daniel Alvarez, con persona/aspecto físico: Daniel Alvarez, con apodo de: Daniel Alvarez …...
A boca de jarro y sin pensarlo demasiado le pregunté a este individuo, que en el mejor de los casos no veía hacía más de 25 años, si él era Daniel Alvarez alias “el Folfa” ..
Para mi asombro no se molestó …y me respondió: - Bingo, me sacaste!!!
Evidentemente Daniel “Folfa” Alvarez sufría de amnesia y no recordaba todo lo que yo lo había jodido durante todo ese año de clases que compartimos, sino de otra forma no podía seguir chateando conmigo como si nada.
Folfa me dijo que había subido en Facebook una foto del liceo del año 1980, y por eso me mandé directo a esa página que mencionó para ver la foto de nuestra clase.
En la foto identifiqué a unos cuantos compañeros/as que él no recordaba inicialmente.
Lo extraño del asunto es que yo no estoy en la foto. O al menos, creo no estarlo.
Sin embargo Folfa sí esta convencido que allí estoy porque días después, con los nombres de los otros compañeros que le recordé, Folfa etiquetó esa foto.
La foto en cuestión cuenta ahora con los nombres de casi todos nuestros compañeros, incluyendo también el nombre de este primate (a pesar de que no me reconozco en la foto).

Debo admitir que toda la situación me tiene más que confundido …
La Profesora Lezama que no aparece o mejor dicho, aparece pero no donde debería!! y por otra parte yo no aparezco donde debería, pero a los ojos de los demás si estoy presente!!
Incluso ahora tengo miedo de mirar mi álbum de bodas y encontrar con que no estoy allí ..
Tantas anomalías me han llevado a pensar y pensar, y de tanto pensar hoy puedo decir que si antes dudaba ….. ahora ya no estoy seguro de nada!
Durante mis horas de insomnio elaboré varias teorías que podrían explicar lo que esta sucediendo. A continuación les enumero las mismas:

a) Aquellos que niegan la existencia de mi profesora Lezama (profe de Literatura), están confabulando contra mí. En esta conspiración secreta, de la que aún no pude descubrir la finalidad, estarían involucradas solo entre 20.000 y 30.000 personas.
Lo triste y lamentable de esta hipótesis es que incluye infiltrados y traidores entre mis vínculos personales más íntimos, pero esto aún no he podido probarlo …
b) Tanto la profe Lezama como este primate tenemos un vínculo aún no aclarado con los protagonistas de la serie “Lost”, y tal cual le sucede a ellos … nosotros actualmente estaríamos viajando en el tiempo y en el espacio, hasta que logremos encontrarnos todos en la isla en el capítulo final de la próxima temporada.
Lo que aún no tengo claro es si la profesora Lezama se integraría a “los Otros” o a la “Iniciativa Dharma", ni tampoco si yo estaría vinculado a “los 6 del Oceanic 815”, o con “los Otros”, o con “los Míos”.
Ya no sé si confiar en el manipulador Ben, en el Dr. Jack, o en el inmortal John Locke.
Para dilucidar todo esto, el Lunes próximo no me pierdo el capítulo (no sé si en este episodio puede aparecer la profe Lezama o incluso yo mismo).
c) Una sobredosis de lectura de libros de Dan Brown me habría provocado una larga serie de alucinaciones. La sobredosis también sería culpable de provocarme una paranoia que me hace buscar/encontrar conspiraciones, códigos secretos y enigmas en todo lo que me rodea..
d) Al igual que Sam Tyler (protagonista de Life on Mars) yo estaría en coma a causa de un accidente automovilístico. Por estar en coma mi mente navega sin ancla, dando vueltas sin rumbo fijo, yendo y volviendo en el tiempo/espacio de acuerdo a donde la lleva el viento ..
e) Estaría delirando por causa del síndrome de abstinencia de ingesta de chocolate (hace casi 1 semana que no como una tableta de chocolate). Es innecesario explicar más …
f) Una patada giro talón saltando recibida en la cabeza durante un sparring de Taekwondo sería la causa de la lesión cerebral. En idioma primate: por el golpe recibido la púa estaría saltando sin control, de surco en surco, en el disco de vinilo de mi cabeza.
g) A principio de año me habría entusiasmado tanto con los mini-cuentos que habría llegado a crear un antagonista para darle sazón a los mismos, personaje con el cual me habría encariñado y que luego con el correr del tiempo de tanto citarlo y describirlo lo haya asumido como un personaje real perteneciente a mi pasado. Esta teoría si se llegara a probar demostraría irrefutablemente que el primate está realmente loco.
h) La verdad correspondería a las teorías “a”, “c” y “e” simultáneamente.
i) La verdad no correspondería a ninguna de las teorías detalladas.
j) Todas las teorías anteriormente expuestas son las correctas.

Les anticipo que, en caso de no poder probar ninguna de estas teorías, tengo planeado contratar a un parapsicólogo para realizar una regresión mental a través de la hipnosis.


Walter Vitureira
Primate alumno de la profe Lezama

jueves, 4 de junio de 2009

El contestador automático del Instituto de Salud Mental

Tanto insistieron familiares, amigos y conocidos que lo mío debía ser tratado, que finalmente accedía a realizar una cita con un psiquiatra.
Cuando llamé por teléfono a pedir la correspondiente cita me encontré con la siguiente grabación:




Después del tono opté por colgar, ya que no supe que número discar. Espero sugerencias ...